
El caso recientemente reportado en Ceuta de un menor no acompañado de 13 años que ha dado positivo en mpox ha reavivado cierta inquietud entre parte de la población. El afectado fue inmediatamente puesto bajo supervisión médica y aislamiento, siguiendo los protocolos internacionales de rastreo de contactos y seguimiento. No obstante, no debería extrañarnos si, en los próximos días, se notificara algún caso más dadas las condiciones de hacinamiento e insalubridad que sufre este colectivo desde hace casi dos meses en la ciudad autónoma, y valorando el hecho de que, además, algunas de estas personas podrían proceder de regiones donde esta enfermedad ya es endémica.
Sin embargo, no debemos olvidar que, desde que en 2022 se produjo en Europa un brote de mpox, causado por el virus de la viruela del mono, y se extendió a nivel mundial, esta enfermedad circula en mayor o menor medida por nuestro país, siempre monitoreada por los organismos competentes, entre los que se encuentran, además de los autóctonos, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Concretamente, el ECDC mantiene una vigilancia activa sobre los linajes (clado I y clado II) del virus del mpox en Europa, publicando actualizaciones mensuales a través del Sistema de Vigilancia Europeo (EpiPulse). En su último informe, con datos actualizados a agosto de 2026, se reportan en España 38 casos confirmados del clado I en el último mes (446 en los últimos 12 meses) y un caso del clado II (436 en los últimos 12 meses), tan solo superado por Alemania y Portugal (56 y 39 del clado I, respectivamente).
Así, en los últimos 12 meses, 23 países europeos han notificado 1420 casos del clado I y 19 países notificaron 828 casos del clado II. Por lo tanto, no parece sensato, en principio, crear ningún tipo de alarmismo ante este nuevo caso registrado en Ceuta, pues no es el mpox en nuestro país, ni en el resto del continente, ningún desconocido.
Nueva reserva mundial de vacunas
Con todo, la OMS mantiene su preocupación ante la situación internacional. En su último informe, publicado el pasado 14 de septiembre, evaluó el riesgo general para la salud pública mundial nuevamente como moderado.
La OMS sigue considerando el brote en curso como una emergencia clasificada, con nuevos brotes notificados en múltiples países, más de mil casos confirmados cada mes, y alerta de que en nueve países europeos (Chequia, Francia, Alemania, Irlanda, Italia, Países Bajos, Portugal, Suiza y el Reino Unido) se ha notificado transmisión comunitaria del clado Ib.
Por consiguiente, insta encarecidamente a todos los países y asociados a mantener y sostener la vigilancia y la notificación de los casos, así como las actividades coordinadas de preparación y respuesta en todas las áreas técnicas, de conformidad con las orientaciones de este organismo.
Su director general, el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, ya ha declarado que se trata de una emergencia de salud pública de importancia internacional (ESPII) en dos ocasiones, en mayo de 2022 (primera expansión a nivel mundial) y en agosto de 2024, a raíz del importante brote en la República Democrática del Congo que se extendió a otros varios países africanos.
En ese momento, y dada la dificultad de algunos países para acceder a vacunas y atajar la crisis, arrancaba un plan de acción que culminó el pasado 27 de agosto, cuando se puso en marcha por fin una iniciativa mundial de reserva de vacunas contra la mpox, con lo que se crea un mecanismo a largo plazo para que todos los países tengan acceso a estos preparados.
Esta nueva reserva mundial de vacunas, que ya se ha estrenado en Addis Abeba (Etiopía), es un recurso aprobado y financiado por la Junta de la Alianza para las Vacunas (Gavi) y coordinado por el Grupo Internacional de Coordinación del Suministro de Vacunas (GIC). Los asociados del GIC son la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (Federación Internacional), Médicos Sin Fronteras (MSF), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
“El objetivo básico de la iniciativa es aumentar nuestra capacidad de respuesta a las necesidades de los países y lo fundamental es que cualquier país del mundo -no solo los que tienen la capacidad de pagar más- debería poder usar esta herramienta para salvar vidas”, explica la Dra. Sania Nishtar, directora ejecutiva de Gavi. “Tenemos la esperanza de que esta reserva pueda garantizar la seguridad mundial frente a la amenaza de esta enfermedad”.
Mpox, la viruela del mono
El virus de la mpox se descubrió en 1958 en monos destinados a la investigación en un laboratorio de Dinamarca. De ahí que haya recibido el nombre de monkeypox (viruela del mono), aunque su reservorio inicial parecen ser distintos tipos de roedores africanos. Es una enfermedad zoonótica; es decir, que se transmite de animales a humanos.
Se trata de un virus de ADN bicatenario de la familia Poxviridae, género Orthopoxvirus, al que también pertenecen los virus de la viruela humana, de la viruela vacuna, de la vaccinia (el que se utilizó para crear la vacuna con la que se logró erradicar la viruela humana) y otros virus.
En 1970 se notificó el primer caso de mpox en la República Democrática del Congo en un bebé de nueve meses. Pero tras la erradicación de la viruela humana en 1980 y el fin de la vacunación antivariólica en todo el mundo (recordemos que la vacuna protegía frente a virus de la familia Poxviridae en mayor o menor medida), la mpox fue emergiendo paulatinamente en África Central, Oriental y Occidental. Desde entonces, ha habido casos esporádicos de mpox (incluido uno en 2003 en Estados Unidos relacionado con animales salvajes importados).
Existen dos clados distintos del virus: el clado I (que tiene los subclados Ia e Ib) y el clado II (que tiene los subclados IIa y IIb).
La principal diferencia entre ellos radica en su origen geográfico, gravedad clínica y potencial de mortalidad, siendo el clado I (endémico de la región de África Central) históricamente más severo (en brotes recientes, la mortalidad se sitúa entre el 1 % y el 3,6 %). El clado II (endémico de África Occidental) causa una infección mucho más leve; más del 99,9 % de los afectados sobreviven. Este linaje fue el responsable del brote global de mpox de 2022.
Al hablar de la viruela del mono es inevitable no retrotraerse a los estragos de la temible viruela humana que solo en el siglo XX se estima que acabó con la vida de alrededor de 300 millones de personas. No obstante, los expertos nos recuerdan que se trata de virus distintos y cuyo comportamiento de transmisión, a día de hoy, difiere largamente.


































