Mandíbula de los Habsburgo: Endogamia y morfología facial
El rey Carlos II de España fue el último de la dinastía de los Habsburgo. Detalle del cuadro de Juan Carreño. Museo del Prado, Madrid.

Un estudio publicado hoy en Annals of Human Biology, primero en su género y realizado por científicos españoles, combina el diagnóstico de deformidades faciales, utilizando retratos históricos, con análisis genéticos del grado de relación para determinar si había un vínculo directo para la conocida como mandíbula de los Habsburgo.

Generaciones de matrimonios mixtos aseguraron la influencia de la familia en un imperio europeo que incluía España y Austria durante más de 200 años, pero llevaron a su desaparición cuando el último monarca de los Habsburgo no pudo engendrar un heredero. Sin embargo, hasta ahora ningún estudio confirmaba si el mentón distintivo conocido como mandíbula de los Habsburgo resultó de la endogamia.

“La dinastía de los Habsburgo fue una de las más influyentes en Europa, pero se hizo famosa por la endogamia, que fue su eventual caída. Mostramos por primera vez que existe una clara relación positiva entre la endogamia y la apariencia de la mandíbula de los Habsburgo“, asegura el profesor Roman Vilas, de la Universidad de Santiago de Compostela.

Los investigadores consultaron a 10 cirujanos maxilofaciales para diagnosticar la deformidad facial en 66 retratos de 15 miembros de la dinastía de los Habsburgo. A pesar de las diferencias en el estilo artístico, los retratos se caracterizan por un enfoque realista del rostro humano.

‘Mandíbula de los Habsburgo’ máxima en cinco miembros de la familia

prognatismo mandibular Felipe IV
El prognatismo mandibular fue más pronunciado en Felipe IV, rey de España y Portugal desde 1621 hasta 1640. Retrato de Diego Velázquez. Museo del Prado, Madrid.

Se pidió a los cirujanos que diagnosticaran 11 características del prognatismo mandibular, también conocido como mandíbula de los Habsburgo, así como siete características de deficiencia maxilar, la más reconocible de las cuales es un labio inferior prominente y una punta nasal sobresaliente.

Los retratos, que se pueden ver online, se conservan en algunos de los museos de arte más importantes del mundo, incluido el Kunsthistorisches Museum de Viena y el Museo del Prado de Madrid.

Los cirujanos puntuaron el grado de prognatismo mandibular y deficiencia maxilar en cada miembro de la familia Habsburgo. María de Borgoña, que se casó con la familia en 1477, mostró el menor grado de ambos rasgos.

El prognatismo mandibular fue más pronunciado en Felipe IV, rey de España y Portugal desde 1621 hasta 1640.

La deficiencia maxilar se diagnosticó en su mayor grado en cinco miembros de la familia: Maximiliano I (regente de 1493), su hija Margarita de Austria, su sobrino Carlos I de España, el bisnieto de Carlos, Felipe IV, y el último en la línea de los Habsburgo, Carlos II.

Fuerte relación entre endogamia y prognatismo

Los autores del estudio detectaron una correlación entre las dos condiciones, lo que sugiere que la mandíbula de los Habsburgo se caracteriza de hecho por ambos y que comparten una base genética común.

La extensión de la endogamia se calculó a partir de un árbol genealógico a gran escala, que incluye más de 6.000 individuos pertenecientes a más de 20 generaciones. El análisis se llevó a cabo para determinar si se relacionaba con el grado de deformidad facial.

Los investigadores detectaron una fuerte relación entre el grado de endogamia y el grado de prognatismo mandibular. La relación con la deficiencia maxilar también fue positiva, pero solo estadísticamente significativa en dos de las siete características diagnosticadas.

‘Mandíbula de los Habsburgo’, una condición recesiva

Las causas de la relación entre la endogamia y la deformidad facial siguen sin estar claras, pero los autores sugieren que es porque el efecto principal del apareamiento entre parientes es un aumento en las posibilidades de que los descendientes hereden formas idénticas de un gen de ambos padres, conocido como homocigosidad genética.

Esto reduce la aptitud genética de las personas, por lo que la mandíbula de los Habsburgo debe considerarse una condición recesiva.

Sin embargo, los autores señalan que el estudio involucra solo a un pequeño número de individuos, por lo que es posible que la prevalencia de la mandíbula de los Habsburgo se deba a la aparición de rasgos o la deriva genética. Sugieren que este escenario es poco probable, pero no pueden descartarlo.

El profesor Vilas enfatiza que “si bien nuestro estudio se basa en cifras históricas, la endogamia sigue siendo común en algunas regiones geográficas y entre algunos grupos religiosos y étnicos, por lo que hoy es importante investigar los efectos. La dinastía de los Habsburgo sirve como una especie de laboratorio humano porque el rango de endogamia es muy alto”.

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