‘Cara del fumador’, envejecida y deteriorada
Consumir tabaco se traduce, además de aparición de cánceres, enfermedades cardiovasculares y deterioro progresivo del organismo, en rostros que parecen mayores de la edad real. Foto: Kues1 / Freepik

Un equipo de científicos británicos de la Universidad de Bristol, dirigido por Louise Millard, acaba de hacer pública una investigación sobre la cara del fumador, una condición por la que los consumidores compulsivos de tabaco parecen mayores de lo que son.

Según este estudio, publicado en PLOS Genetics, algunas personas tienen una o dos copias de una variante genética asociada con el consumo excesivo de tabaco. Para identificar los efectos del tabaquismo más intenso, los científicos pueden separar los efectos de la variante genética a través del consumo de tabaco de otros posibles efectos asociados con el transporte de esa variante que no están relacionados con él.

Para identificar simultáneamente estos dos tipos de efectos, el equipo de científicos de Millard utilizó una combinación novedosa de dos enfoques de análisis de datos y los aplicaron utilizando datos de personas del Biobanco del Reino Unido.

Los investigadores separaron a las personas en dos grupos. El primero incluía a los que nunca habían fumado y, el otro, a fumadores actuales y anteriores. El grupo de fumadores revelaría los efectos de la exposición al tabaco, mientras que los que nunca fumaron mostrarían cualquier efecto no relacionado de la variante genética.

El nuevo método identificó la cara envejecida del fumador

El análisis buscó en 18.000 rasgos y, además del nuevo hallazgo de un envejecimiento facial más rápido, también identificó varios efectos del tabaquismo previamente reportados, confirmando la efectividad del método.

Los efectos conocidos del tabaquismo que el análisis identificó incluyeron una peor función pulmonar y un mayor riesgo de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y cáncer de piel.

“Propusimos un enfoque novedoso que puede usarse para buscar los efectos causales de las exposiciones a la salud y comprobamos que es efectivo para buscar los efectos del tabaquismo”, explica Louise Millard.

De esta manera, buscaron entre miles de rasgos para identificar los que pueden verse afectados por la cantidad de tabaco que fuma una persona determinada. “Además de identificar varios efectos adversos conocidos, como la salud pulmonar, también vimos un efecto adverso de fumar más: el envejecimiento facial“, concluye Millard.

Louise Millard es una reconocida experta en salud digital e innovación de la Universidad de Bristol. Es doctora en Ciencias de la Computación y Epidemiología.

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