Cardio: entre 9 y 10 horas semanales de ejercicio para obtener beneficios cardíacos sustanciales, según un nuevo estudio

Nueva recomendación de especialistas en medicina deportiva y cardiovascular. Se necesitan entre 560 y 610 minutos de ejercicio físico a la semana para una reducción del riesgo cardiovascular superior al 30%

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Cardio: entre 9 y 10 horas semanales de ejercicio para obtener beneficios cardíacos sustanciales
El estudio reveló que los que cumplieron con la recomendación actual de salud pública de 150 minutos de actividad física moderada a vigorosa a la semana -caminar a paso ligero, correr, montar en bicicleta- experimentaron una modesta reducción de entre el 8% y el 9% en el riesgo cardiovascular. Foto: freepik

Desde la Universidad china de Macao, un equipo multidisciplinar de investigadores y clínicos señala que las actuales directrices sobre ejercicio físico son demasiado bajas. Recomiendan entre nueve y diez horas a la semana, si se quieren conseguir beneficios cardiovasculares.

En el innovador estudio observacional que difunde British Journal of Sports Medicine, los autores analizaron cómo los niveles de ejercicio y la aptitud cardiorrespiratoria, medida mediante el VO2 máximo, afectaban al riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

El VO2 máximo es el volumen máximo de oxígeno que el organismo puede absorber, transportar y consumir durante el ejercicio intenso. Es el indicador principal de la aptitud cardiorrespiratoria y salud cardiovascular, y evalúa la eficacia conjunta de pulmones, corazón y músculos.

Este equipo analizó datos de un total de 17.088 personas que participaron en un estudio del Biobanco del Reino Unido entre los años 2013 y 2015. La edad promedio fue de 57 años; el 56 % eran mujeres y el 96 % de raza blanca.

Los participantes llevaron un dispositivo en la muñeca durante siete días consecutivos para registrar sus niveles habituales de ejercicio y completaron una prueba de ciclismo para medir su VO2 máximo estimado.

En el análisis también se incluyeron datos sobre el hábito de fumar, el consumo de alcohol, la salud y la dieta percibidas, el índice de masa corporal, la frecuencia cardíaca en reposo y la presión arterial.

Durante un período de seguimiento promedio de 7,8 años, se registraron 1.233 eventos cardiovasculares, entre ellos 874 casos de fibrilación auricular, 156 infartos de miocardio, 111 insuficiencias cardíacas y 92 accidentes cerebrovasculares.

Recomendaciones personalizadas de ejercicio

El estudio reveló que los que cumplieron con la recomendación actual de salud pública de 150 minutos de actividad física moderada a vigorosa a la semana -caminar a paso ligero, correr, montar en bicicleta- experimentaron una modesta reducción de entre el 8% y el 9% en el riesgo cardiovascular. Este resultado se mantuvo constante en todos los niveles de condición física.

Para lograr una protección sustancial, definida como una reducción del riesgo superior al 30%, se requerían entre 560 y 610 minutos (entre tres y cuatro veces más de lo recomendado). Sin embargo, este nivel de ejercicio solo lo alcanzó el 12% de los participantes.

El análisis reveló que aquellas con menor condición física necesitaban aproximadamente entre 30 y 50 minutos adicionales por semana en comparación con aquellas con mayor condición para lograr beneficios equivalentes.

Por ejemplo, para lograr una reducción del 20% en el riesgo de eventos cardiovasculares, se necesitaron 370 minutos de ejercicio para personas con menor condición física, en comparación con 340 minutos para las más entrenadas.

Este es un estudio observacional y, por lo tanto, no se pueden extraer conclusiones definitivas sobre causa y efecto. Los investigadores reconocen que el grupo estudiado podría estar en mejor forma física que la población general. Otra limitación fue que la aptitud cardiorrespiratoria se estimó y no se midió el tiempo de sedentarismo ni el ejercicio menos intenso.

Los investigadores afirman que sus hallazgos confirman que las directrices actuales proporcionan un mínimo universal sólido para la protección cardiovascular. Sin embargo, añaden que debería haber recomendaciones personalizadas para orientar a los pacientes motivados a hacer más para proteger su salud cardíaca.

“Las futuras directrices deberán diferenciar entre el volumen mínimo de ejercicio para un margen de seguridad básico y los volúmenes sustancialmente mayores para una reducción óptima del riesgo cardiovascular”, concluyen.