DMT, el compuesto natural que protege al cerebro

Un equipo multidisciplinar de investigadores húngaros ha encontrado, en un estudio experimental, una molécula natural que protege los vasos sanguíneos del cerebro y reduce la inflamación tras un ictus

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DMT, el compuesto natural que protege al cerebro
El accidente cerebrovascular es una de las enfermedades más devastadoras, que impone una grave carga a largo plazo a los pacientes, sus familias y a la sociedad, con un alto costo inherente de atención médica directa e indirecta. Imagen: kjpargeter/magnific

La molécula psicoactiva DMT, presente de forma natural en plantas y mamíferos, tiene la peculiaridad de reducir los efectos nocivos del ictus, según han constatado en un estudio experimental científicos del Instituto de Biofísica HUN-REN BRC y del Centro Cardiovascular de la Universidad Semmelweis, en Budapest (Hungría).

La DMT (dimetiltriptamina), presente en el cerebro humano, se encuentra actualmente en evaluación clínica como agente neuroprotector, en la recuperación posterior a un accidente cerebrovascular. Sin embargo y como matizan estos investigadores en el estudio que aparece en Science Advances, su mecanismo de acción sigue siendo poco conocido.

El accidente cerebrovascular es una de las enfermedades más devastadoras, que impone una grave carga a largo plazo a los pacientes, sus familias y a la sociedad, con un alto costo inherente de atención médica directa e indirecta.

Este equipo húngaro recuerda que, a pesar del desarrollo de numerosos agentes neuroprotectores prometedores, “ninguno ha logrado una transición exitosa al uso clínico rutinario”.

La patogénesis del accidente cerebrovascular involucra una red compleja de células, vías y bucles de retroalimentación que interactúan. Los síntomas resultantes se asocian frecuentemente con un deterioro estructural y funcional a largo plazo en el cerebro. Intentar mejorar los resultados, al dirigirse a un solo componente patógeno o tipo celular, ha demostrado ser difícil e insuficiente.

El daño inducido por un ictus es un proceso dinámico que afecta directamente a elementos de la unidad neurovascular. Tras él, la activación de la microglía, los astrocitos, los pericitos y las células endoteliales microvasculares cerebrales conducen a la producción de varias citocinas y quimiocinas proinflamatorias que inician el proceso de neuroinflamación.

Doble acción del DMT

Como consecuencia se produce la interrupción de la barrera hematoencefálica (BHE), con la consiguiente extravasación de moléculas transportadas por la sangre al parénquima cerebral.

Así, “la ola de leucocitos periféricos infiltrados causa una mayor disfunción de la BHE y crea un entorno inflamatorio de citocinas y quimiocinas que, en última instancia, resulta en la exacerbación de la neuroinflamación, el edema y la lesión secundaria”, subrayan.

El tratamiento actual incluye trombólisis intravenosa y trombectomía endovascular, pero estas intervenciones tienen una duración limitada, no son adecuadas para todos los pacientes y pueden provocar complicaciones graves. El tratamiento del edema cerebral y la muerte neuronal posteriores es insuficiente, con un número reducido de ensayos clínicos, siempre según estos científicos.

Para Maria Deli, coautora principal, “es asombroso cómo siempre podemos recurrir a la naturaleza para encontrar soluciones ingeniosas”. Por su parte, Marcell László explica que descubrieron que DMT redujo significativamente el volumen del infarto y la formación de edema en un modelo de ictus en ratas.

Tanto en experimentos con animales como en modelos de cultivo celular, el tratamiento con DMT restauró la estructura y la función de la barrera hematoencefálica dañada y mejoró la función de las células astrogliales.

También inhibió la producción de citocinas inflamatorias en las células endoteliales cerebrales y las inmunitarias periféricas, a la vez que redujo la activación de las de la microglía cerebral a través de los receptores Sigma-1.

“La doble acción del DMT, que protege la barrera hematoencefálica y reduce la inflamación cerebral, ofrece un enfoque novedoso y complejo que podría complementar los tratamientos existentes”, asegura Judit Vigh, del equipo.

Actualmente, se están realizando ensayos clínicos sobre el uso de DMT e investigaciones sobre sus efectos a largo plazo.