
Durante el periodo pandémico se ha producido un fenómeno que, aunque fuera esperable, no carece de interés: la administración masiva de las nuevas vacunas, más los cientos de millones de infectados y reinfectados, generaron una inmunidad de rebaño natural (infectados/reinfectados), artificial (vacunados) e híbrida (infectados-vacunados y vacunados-infectados). Esta compleja interacción de inmunidad natural y artificial ha dado lugar a una disminución significativa de las hospitalizaciones y muertes por covid-19.
El punto crucial es que, aunque las vacunas no evitan la infección, protegen de resultados catastróficos, como demostraron las primeras oleadas pandémicas. La siguiente fase de este viaje es el desarrollo de vacunas para la mucosa nasal, que ofrecerán una forma de protección más completa.
La saga ómicron parece un nuevo bicho
El futuro de la pandemia todavía depende de la saga ómicron. Un futuro que aún no se ha escrito del todo. Lo que podrá ocurrir en los años venideros sigue siendo incierto, lo cual subraya la necesidad de mantener alta la alerta y adaptar los recursos a un panorama en constante cambio. Se puede afrontar el futuro con confianza si se mantiene la información y nos preparamos para acomodarnos a las circunstancias.
Ómicron fue la variante que cambió el panorama epidemiológico y clínico en noviembre de 2021. La nueva variante vírica, una de las llamadas de preocupación, fundó una fantástica dinastía de linajes y sublinajes que han dominado la escena desde entonces. Su proliferación obligó a inventar el nombre culinario de sopa de variantes, o gazpacho, para dar cabida a la endiablada mezcla de siglas (letras y números identificativos), sumamente difíciles de memorizar.
Las siglas alfanuméricas traducen los cambios genómicos adaptativos (evolución vírica): mutaciones, inserciones, deleciones y recombinación genética. Estos son los mecanismos que utilizan los virus para perpetuarse (aunque, a veces, la aventura evolutiva es un callejón sin salida para el viajero).
¿Es ómicron un nuevo coronavirus? Probablemente no, pero lo parece. La variante JN.1 cogió el relevo en el invierno de 2023-2024. Desciende de BA.2.86.1, que proviene de BA.2.86 (Figura 2), heredera de BA.2, una de las tres fundadoras (BA.1, BA.2 y BA.3) de la saga omicrónica inicial. En resumen, y por orden cronológico: Covid-19 original de Wuhan; mutante D614G; variantes de interés Alfa, Beta, Gamma, Delta y BA.1/BA.2/BA.3 ómicron; saga BA.2 ómicron: BA.2.86, BA.2.86.1 y JN.1 (BA.2.86.1.1) y muchas más (la sopa).

Los recién llegados post-JN.1
Supongamos que usted ya ha digerido parte de la espesa sopa. En ese caso, podemos continuar a partir de JN.1, bisnieta de BA.2. La aparición de dos nuevas mutaciones (F456L y R346T) trajo a escena las subvariantes llamadas, coloquialmente, FLiRT (FL para las mutaciones 456 y RT para las mutaciones 346, siendo la letra i el conector).
El nombre oficial de una de estas subvariantes FLiRT recién llegadas es KP.2 (recuérdelo). Pero el coronavirus, como el diablo, no descansa ni cuando duerme: perdió la mutación R346T y añadió otra: Q493E.
En jerga tuitera, su nombre es FLuQE, aunque para la nomenclatura oficial es KP.3. Tras sufrir una deleción (pérdida de un aminoácido serina, S31del), la nueva denominación fue DeFLuQE (De significa deleción). Oficialmente, esta DeFLuQE es la KP.3.1.1, ahora la reina de los mares y responsable, en ciertas zonas, de alrededor del 50% o más de las infecciones. Es la más contagiosa y capaz de evadir la inmunidad natural y vacunal. Si matara como lo hizo la variante delta, viviríamos otra catástrofe mundial.
En resumen, los últimos herederos más destacados de ómicron son JN.1, KP.2, KP.3 y KP.3.1.1 (como KP.2, recuerde también KP.3.1.1).
¿Y las vacunas?
El último refuerzo o revacunación que recibieron millones de personas (noviembre de 2023), al menos yo, fue contra la estirpe dominante en ese momento: XBB.1.5. Durante el próximo y cercano otoño, se ofrecerá una nueva adaptación de la plataforma mRNA (Pfizer y Moderna) que protegerá contra KP.2.
Sí, ha leído bien: KP.2, no la ahora dominante KP.3.1.1. Esta nueva adaptación de la plataforma de ARNm protege eficazmente contra la variante KP.2, proporcionando una defensa crucial contra esta cepa. Que no cunda el pánico: la vacuna KP.2 también protege contra la KP.3.1.1.
Para simplificar, seguimos con la saga ómicron tres años después de su aparición. La FDA también ha autorizado la vacuna Novavax Covid-19 para mayores de 12 años. La vacuna incluye un componente monovalente (único) correspondiente a la cepa ómicron variante JN.1. Recuerde: vacunas de ARNm: variante KP.2; vacuna Novavax: JN.1.
¿Debemos vacunarnos y, en su caso, cuándo?
En mi opinión no autorizada, sí, sobre todo los mayores de 65 años, las mujeres embarazadas, las personas obesas o las personas con enfermedades que alteran la inmunidad (cáncer, enfermedades autoinmunes, diabetes).
El momento de vacunarse dependerá de las circunstancias: el SARS-CoV-2 no es una enfermedad de otoño-invierno, como la gripe, pero brota dos veces al año. Por tanto, en función de la edad, del estado de salud, de si ha habido una infección previa, de si se ha vacunado alguna vez (cuántas veces, cuándo fue la última dosis de refuerzo), de si se es una persona de riesgo (personal de residencias de mayores, sanitario y sociosanitario, trabajadores de empresas con eventos significativos), será conveniente hacerlo en septiembre, en octubre o algo más tarde (pensando en los eventos de Navidad, de seis a ocho semanas antes).
El médico de familia, que conoce muy bien a sus pacientes, le orientará. Por supuesto, es fundamental seguir las directrices de las autoridades de salud pública.
La pesadilla del coronavirus aún no ha terminado
Los asuntos humanos no distraen al coronavirus: no le preocupa el bajón goleador de Kilian Mbappé, las derrotas de los tenistas Carlos Alcaraz y Novak Djokovic en el actual US Open, ni los hermosos sonetos de amor de Sor Juana Inés de la Cruz. El coronavirus sigue su camino. Lo más previsible es su imprevisibilidad.
En Europa (Alemania), una nueva variante empieza a surgir. Su nombre es XEC. Es una recombinante (la recombinación es el intercambio de genomas de dos subvariantes discretas). Como no se sabe qué pasará con XEC, dejémoslo aquí porque la próxima vacuna KP.2 protegerá durante cinco o más meses.
Citando al activo doctor Eric Topol, vamos a dar un mensaje final para los jóvenes invulnerables de 30-40 años: la vacuna reduce en un 50% la probabilidad de desarrollar Long-covid (Covid prolongado o post-secuelas) adquirido tras una infección leve (resfriado o ronquera). Es importante recordar que los riesgos asociados a Long-covid no deben tomarse a la ligera: debemos mantenernos cautos y conscientes de su importancia cuantitativa y cualitativa.
En los afortunados tiempos actuales, de menos ingresos hospitalarios y muertes, debemos recordar que el Long-covid es, en miles de casos, una catástrofe sistémica (cardiovascular, neuropsicológica, respiratoria) que puede arruinar la vida del mejor atleta de la ciudad sin haber ido antes al hospital. Se puede encontrar más (y excelente) información en este artículo.
También aquí, aquí y aquí. Sin pasar por alto el efecto procoagulante y neuropatogénico del virus porque la fibrina impulsa la tromboinflamación y la neuropatología en Covid-19. Sin embargo, esta es otra historia, una cuestión compleja y apasionante. Y el sustrato anatomofisiológico de las peores pesadillas.



































