Terapias con haces de iones contra el cáncer
Terapia con haces de iones contra el cáncer. Foto: Heidelberg University Hospital

“Las terapias con haces de iones contra el cáncer tienen un comportamiento dosimétrico excepcional: liberan la mayor parte de su energía en regiones muy estrechas de la anatomía, generan puntos milimétricos de liberación masiva de energía que pueden controlarse tridimensionalmente en el espacio anatómico mediante sistemas de escaneo y producir efectos biológicos de super-ionizacion terapéutica”, aclara Felipe Calvo, catedrático de Oncología Radioterápica en la Universidad de Navarra (UNAV) y uno de los ponentes en la reunión científica Terapia por haces de iones. Desafíos clínicos y tecnológicos para la próxima década, que acaba de celebrarse en la Fundación Ramón Areces.

Pero, además, su toxicidad es minima. “Menos toxicidad es siempre más calidad de vida: una contribución muy significativa para el paciente y para el sistema sanitario”, apunta el también director del Centro de Terapia con Protones de la UNAV en Madrid.

Y es que, como explica Frédérick Bordry, responsable de explotación y tecnología del complejo de aceleradores del CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear) en Suiza, “los iones pesados permiten dosis más bajas, son efectivos con tumores resistentes a la radioterapia y pueden reducir las metástasis, que son la principal causa de mortalidad”.

Haces de iones en cáncer infantil

A diferencia de los rayos X o de los electrones, los protones e iones depositan la mayor parte de su energía a una profundidad dada dentro de los tejidos, minimizando la dosis a los órganos cercanos al tumor. De esta manera, tanto protones como iones son superiores en la conservación de los tejidos circundantes, lo que reduce el riesgo de cáncer secundario y mejora la calidad de vida tras el tratamiento.

Dr. Felipe Calvo, catedrático de Oncología de la UNAV: “La tecnología permite ya reducir la toxicidad en la curación del cáncer”. Vídeo: Fundación Areces

“La terapia de protones es especialmente recomendable en tumores pediátricos, donde los tejidos circundantes son más delicados y el riesgo de tumores secundarios es mayor. También es idóneo para tumores cercanos a órganos vitales como la base del cráneo, el sistema nervioso central…”, comenta el responsable del Gran Colisionador de Hadrones.

En este punto, el doctor Calvo coincide: “El beneficio dosimétrico minimizando la irradiación dispersa innecesaria hace de los haces de iones el tratamiento de elección en pacientes pediátricos que necesitan radioterapia. El beneficio clínico en tolerancia de tejidos normales y menor toxicidad extenderá el uso de haces de iones a modelos de tratamiento intensivos en pacientes frágiles”, asegura.

Aceleradores de partículas y cáncer

En estos momentos, hay activos más de 30.000 aceleradores de partículas en todo el mundo, de los cuales solo menos de un 1% están dedicados a la investigación fundamental.

La medicina es la aplicación principal para un tercio de los aceleradores en funcionamiento -apunta Bordry-. La idea de usar aceleradores para tratar enfermedades es casi tan antigua como los propios aceleradores”.

Conferencia de Frédérick Bordry, responsable de explotación y tecnología del complejo de aceleradores del CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear) en Suiza, sobre ‘Terapia con iones y protones. Estado de la tecnología y avances necesarios’. Vídeo: Fundación Areces

De hecho, gracias a la investigación con aceleradores de partículas, hoy sabemos que los iones pesados son más efectivos que los protones o los rayos X para atacar al cáncer. “Las partículas y los rayos X rompen el ADN y así se producen múltiples rupturas, provocando la muerte de la célula tumoral. Sin embargo, un mecanismo clave en el proceso de interacción entre la radiación y el tejido es la reparación automática del ADN por parte de las células del cuerpo. Los protones y los rayos X provocan roturas de cadena sencilla que son fáciles de reparar (y que permiten que la enfermedad continúe). Los iones causan una mayor densidad de roturas de doble cadena, mucho más difíciles de reparar”, aclara el experto del CERN.

Desafío tecnológico en haces de iones: generalizar su accesibilidad

Para el doctor Calvo, el beneficio dosimétrico encontrará su valor clínico en la próxima década en los análisis de coste-eficiencia, que en el caso de las técnicas de radioterapia precisa (incluso con la actual tecnología de fotonterapia) están bien contrastados en un cambio de la práctica clínica profundo.

Estos cambios tienen que ver con el hipofraccionamiento (menos sesiones de irradiación, menor frecuentación hospitalaria), mínima toxicidad (menos gasto en cuidados de soporte y discapacidad) y un mayor control del cáncer (no dependencia sanitaria crónica, mayor incorporación al mundo laboral).

“El efecto de super-ionizacion y liberación masiva de antígenos tumorales abre un horizonte de oportunidad para explorar la radio-inmunogenicidad del hipofraccionamiento extremo (que solo es posible en tecnología de radioterapia super-precisa) a modelos de tratamiento como potenciación de la inmunoterapia en pacientes con enfermedad metastásica”, opina el catedrático de la UNAV, y concluye: “Es un nuevo paradigma de la oncología para el que la irradiación con iones aporta soluciones clínicas realistas: balance toxicidad versus control muy favorable. El desafío tecnológico en haces de iones es la generalización de su accesibilidad”.

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