Imitan el ejercicio físico con una píldora, en laboratorio
La molécula estimula una vía metabólica natural que normalmente responde al ejercicio, haciendo que el cuerpo actúe como si estuviera entrenando para una maratón, lo que provoca un mayor gasto de energía y un metabolismo más rápido de la grasa en el cuerpo. Foto: Freepik

El escepticismo que rodeaba el trabajo de un investigador estadounidense ha disminuido al publicar sus hallazgos experimentales con una molécula que logra imitar al ejercicio físico en una píldora para reducir peso y aumentar la masa muscular.

El estudio, dirigido por el profesor Thomas Burris, de la Universidad de Florida, lo difunde Journal of Pharmacology and Experimental Therapeutics. En el trabajo también han participados investigadores de las universidades de Whasington y St. Louis.

La molécula pertenece a los denominados miméticos farmacológicos del ejercicio, que pueden ser eficaces en el tratamiento de una variedad de enfermedades, incluidas la obesidad y el síndrome metabólico.

Como recuerda ahora en este trabajo el profesor Burris, el pasado mes de marzo, en ACS, ya habían descrito el desarrollo de SLU-PP-332, “un agonista de los receptores nucleares ERR alfa, beta y gamma que activa un programa de ejercicio aeróbico agudo”.

Entonces, concluyeron que habían diseñado con éxito esa molécula para impulsar la actividad de los ERR. También observaron que el compuesto permitía a los ratones de peso normal correr un 70% más y un 45% más que los que no la recibieron.

Ahora, han examinado los efectos de este mimético del ejercicio en modelos de obesidad y síndrome metabólico en ratones. Tras obtener obesidad inducida por la dieta, a los ratones se les administró SLU-PP-332 y se evaluaron los efectos sobre una variedad de parámetros metabólicos.

¿Una píldora como ejercicio físico?

Esta molécula imita los beneficios inducidos por el ejercicio en el metabolismo de todo el cuerpo -siempre en ratones-, incluido el aumento del gasto energético y la oxidación de ácidos grasos.

Estos efectos estuvieron acompañados de una disminución de la acumulación de masa grasa. “Además, el agonista de ERR redujo eficazmente la obesidad y mejoró la sensibilidad a la insulina en modelos de síndrome metabólico”, se matiza en el estudio.

Entre las conclusiones figura que también aumenta la resistencia, ayudando a los murinos a correr casi un 50 % más que antes. La molécula candidata a fármaco se encuentra en las primeras etapas de desarrollo, pero los científicos que han formado parte del equipo del profesor Morris están convencidos de que, en un futuro próximo, se podrá probar en humanos para el tratamiento de una serie de enfermedades como la obesidad, la diabetes y la pérdida muscular relacionada con la edad.

La molécula estimula una vía metabólica natural que normalmente responde al ejercicio, haciendo que el cuerpo actúe como si estuviera entrenando para una maratón, lo que provoca un mayor gasto de energía y un metabolismo más rápido de la grasa en el cuerpo.

“Este compuesto básicamente le dice al músculo esquelético que realice los mismos cambios que se observan durante el entrenamiento de resistencia”, puntualiza el profesor Burris.

En otro trabajo que el laboratorio Burris está a punto de publicar han encontrado evidencia de que el compuesto también puede tratar la insuficiencia cardíaca en ratones fortaleciendo el músculo cardíaco.

Por último, el profesor Burris destaca que la mayor esperanza para esta molécula podría ser mantener la masa muscular durante la pérdida de peso, que a menudo amenaza la masa muscular magra, o durante el envejecimiento, cuando el cuerpo responde naturalmente con menos fuerza al ejercicio.

 

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