Detectan tumores cerebrales con un análisis de sangre
Debido a que la técnica requiere solo una pequeña muestra de sangre, ofrece el potencial de evaluar a un gran número de personas con síntomas sospechosos y dar la mejor indicación de quién necesita un escáner cerebral urgente. Foto: Freepik

Los tumores cerebrales tienden a tener síntomas ambiguos, como dolor de cabeza o problemas de memoria, y un escáner cerebral es actualmente la única forma confiable de diagnosticarlos. Por eso la investigación que el profesor Paul Brennan acaba de presentar en la Conferencia de Cáncer NCRI 2019, en Glasgow, es un paso digno de elogio.

Los mayores expertos en oncología de todo el mundo, entre ellos el investigador español Mariano Barbacid, asistieron durante esta semana a estas sesiones científicas en las que se defienden las conclusiones del estudio.

Estos tumores reducen la esperanza de vida en un promedio de veinte años. “Esa es la mayor tasa de cáncer”, advierte Brennan, neurocirujano de la Universidad de Edimburgo.

El investigador explica que esta prueba, que funciona al detectar pistas químicas arrojadas por los tumores cerebrales a la sangre, podría ayudar a mejorar la supervivencia de estos carcinomas al lograr que el diagnóstico sea más rápido y más eficiente.

Según datos aportados por el profesor Brenner, cerca del 62% de los casos se diagnostican en urgencias, a pesar de que los pacientes pudieron pasar previamente por su médico de cabecera.

En su opinión, esto se debe a que diagnosticar tumores cerebrales no resulta fácil. “Un dolor de cabeza podría ser signo de un tumor cerebral, pero es más probable que se trate de otra dolencia y no resulta práctico enviar a muchas personas a realizarse un escáner cerebral”, apunta el neurocirujano. Y matiza: “El desafío es identificar a quién priorizar para un escáner urgente“.

Espectroscopía infrarroja

En este estudio participa también el profesor Matthew Baker, de la Universidad Strathclyde y director científico de ClinSpec Diagnostics Ltd., para desarrollar una prueba que ayude a los médicos a encontrar rápida y eficientemente a aquellos pacientes que tienen más probabilidades de tener un tumor cerebral.

PET tumor cerebral
PET (tomografía por emisión de positrones) de un hombre de 62 años con un tumor cerebral clasificado como astrocitoma de grado III. La exploración PET muestra un aumento de la tasa metabólica de glucosa (área blanca brillante irregular en el centro de la exploración). Foto: Dr. Giovanni Dichiro, Sección de Neuroimagen, Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares

La prueba se basa en una técnica existente, llamada espectroscopía infrarroja, para examinar la composición química de la sangre de una persona, combinada con un programa de Inteligencia Artificial que puede detectar las pistas químicas que indican la probabilidad de un tumor cerebral.

Los investigadores probaron la nueva prueba en muestras de sangre de 400 pacientes con posibles signos de tumor cerebral remitidos para un escáner en el Western General Hospital de Edimburgo. De ellos, 40 fueron diagnosticados con un tumor cerebral.

Usando la prueba, los investigadores identificaron correctamente el 82% de los tumores cerebrales. La prueba también identificó correctamente el 84% de las personas que no tenían tumores cerebrales, lo que significa que tenía una baja tasa de falsos positivos.

Eficacia del 92% en detectar tumores cerebrales glioma

En el caso de la forma más común de tumor cerebral, llamado glioma, la prueba fue 92% precisa para detectar qué personas tenían tumores.

Debido a que la técnica requiere solo una pequeña muestra de sangre, ofrece el potencial de evaluar a un gran número de personas con síntomas sospechosos y dar la mejor indicación de quién necesita un escáner cerebral urgente.

El siguiente paso será probar la técnica con 600 pacientes más remitidos para un escáner cerebral a través de su médico de cabecera o el departamento de urgencias del hospital. Los investigadores aseguran que una proporción mucho menor de estos pacientes serán diagnosticados posteriormente con un tumor.

La misma técnica tiene el potencial de adaptarse a otros tipos de cáncer que son difíciles de diagnosticar, como el cáncer de ovario, pancreático, intestinal y de próstata.

Para la doctora Sarah Jefferies, del Hospital Addenbrooke, en Cambridge, “el número de personas diagnosticadas y que mueren por tumores cerebrales está aumentando, por lo que necesitamos urgentemente mejores formas de detectar y tratar la enfermedad”.

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