Psicosis: nueva herramienta para predecir su aparición
Esta imagen visualiza las regiones del cerebro en las que se observaron diferencias en personas con alto riesgo clínico que más tarde desarrollaron psicosis. Las áreas de color azul más oscuro indican las regiones del cerebro más importantes, para diferenciar entre los dos grupos principales (los sanos y aquellos con alto riesgo clínico que desarrollaron psicosis). Imagen: Zhu et al./ Molecular Psychiatry

En la Universidad de Tokio (Japón) un equipo interdisciplinar de neurocientíficos ha dado un importante paso hacia adelante con aprendizaje automático, para diagnosticar la psicosis antes de que ocurra.

Como se explica en el estudio observacional que difunde Molecular Psycihiatry, la aparición de la psicosis se puede predecir con antelación, utilizando una herramienta de aprendizaje automático que puede clasificar los escáneres cerebrales por resonancia magnética entre aquellas personas sanas y las que se encuentran en riesgo de sufrir un episodio psicótico.

Desde la Universidad de Tokio se ha coordinado a un consorcio internacional de investigadores que utilizó el clasificador para comparar exploraciones de más de 2.000 personas de 15 países.

Aproximadamente la mitad de los participantes se identificaron como clínicamente en alto riesgo de desarrollar psicosis. Utilizando datos de entrenamiento, el clasificador tuvo una precisión del 85 % -según las conclusiones del estudio- al diferenciar entre personas que no estaban en riesgo y aquellas que más tarde experimentaron síntomas psicóticos.

Utilizando nuevos datos, tuvo una precisión del 73 %. Esta herramienta podría ser útil en entornos clínicos futuros, ya que si bien la mayoría de las personas que experimentan psicosis se recuperan por completo, una intervención más temprana generalmente conduce a mejores resultados con un impacto menos negativo en sus vidas.

Cualquiera puede experimentar un episodio psicótico, que comúnmente implica delirios, alucinaciones o pensamientos desorganizados. No existe una causa única, pero puede provocarlo una enfermedad o lesión, un trauma, el consumo de drogas o alcohol, medicamentos o una predisposición genética.

Como la edad más común para un primer episodio es durante la adolescencia o la edad adulta temprana, cuando el cerebro y el cuerpo están experimentando muchos cambios, puede resultar difícil identificar a los jóvenes que necesitan ayuda.

Aparición de la psicosis

El profesor Shinsuke Koike, del Centro de Ciencias Cognitivas Evolutivas de ese campus japonés y coordinador del estudio, explica que “como máximo, sólo el 30 % de las personas con alto riesgo clínico presentan posteriormente síntomas psicóticos manifiestos. Por lo tanto, los médicos necesitan ayuda para identificar a aquellos que tendrán síntomas psicóticos utilizando no sólo signos subclínicos, como cambios en el pensamiento, el comportamiento y las emociones, sino también algunos marcadores biológicos”.

Este consorcio de investigadores ha creado una herramienta de aprendizaje automático que utiliza resonancias magnéticas cerebrales para identificar a las personas en riesgo de psicosis antes de que comience. Estudios anteriores sugieren que se producen diferencias estructurales en el cerebro después del inicio de la psicosis.

Sin embargo, esta es la primera vez que se identifican diferencias en el cerebro de aquellos que tienen un riesgo muy alto pero que aún no han experimentado psicosis.

El equipo de 21 instituciones de 15 países reunió a un grupo grande y diverso de participantes adolescentes y adultos jóvenes. Según el profesor Koike, la investigación de los trastornos psicóticos mediante resonancia magnética puede ser un desafío, porque las variaciones en el desarrollo del cerebro y en estos ingenios tecnológicos dificultan la obtención de resultados muy precisos y comparables. Además, en el caso de los jóvenes, puede resultar difícil diferenciar entre los cambios que se producen debido al desarrollo típico y los que se deben a una enfermedad mental.

En su opinión, «los diferentes modelos de resonancia magnética tienen distintos parámetros que también influyen en los resultados. Al igual que con las cámaras, diversos instrumentos crean diferentes imágenes de la misma escena, en este caso, el cerebro del voluntario. Sin embargo, pudimos corregir estas diferencias y crear un clasificador bien adaptado para predecir la aparición de la psicosis”.

Aprendizaje automático

Los participantes se dividieron en tres grupos de personas con alto riesgo clínico: aquellos que posteriormente desarrollaron psicosis; los que no la padecieron; y personas con estado de seguimiento incierto.

En total, 1.165 personas en los tres grupos, y un cuarto grupo de controles sanos para comparación, integrado por 1.029 personas. Los investigadores entrenaron un algoritmo de aprendizaje automático para identificar patrones en la anatomía del cerebro de los participantes.

De estos cuatro grupos, se empleó el algoritmo para clasificar a los participantes en dos grupos principales de interés: controles sanos y aquellos con alto riesgo que luego desarrollaron síntomas psicóticos manifiestos.

En el entrenamiento, la herramienta tuvo una precisión del 85 % en la clasificación de los resultados, mientras que en la prueba final que utilizó nuevos datos tuvo una precisión del 73 % en predecir qué participantes tenían un alto riesgo de aparición de psicosis. Basándose en los resultados, este equipo de neurocientíficos considera que proporcionar resonancias magnéticas cerebrales a personas identificadas como de alto riesgo clínico puede ser útil para predecir la futura aparición de psicosis.

No obstante y como detalla el profesor Koike, todavía tienen que comprobar si el clasificador funcionará bien con nuevos conjuntos de datos. Dado que parte del software que utilizaron es mejor para un conjunto de datos fijo, necesitan construir un ingenio que pueda clasificar de manera sólida las resonancias magnéticas de nuevos sitios y máquinas, un desafío que analizan con el proyecto japonés Brain/MINDS Beyond.

En este sentido, matiza que “si podemos hacer esto con éxito, podremos crear clasificadores más sólidos para nuevos conjuntos de datos, que luego podrán aplicarse a entornos clínicos de rutina y de la vida real”.

Psicosis, perder contacto con la realidad

La psicosis -según MedlinePlus– ocurre cuando una persona pierde contacto con la realidad, al tener falsas creencias acerca de lo que está sucediendo o de quién es (delirios) y también ver o escuchar cosas que no existen (alucinaciones).

En cuanto a los síntomas, una persona con psicosis puede presentar alguno de los siguientes problemas: desorganización en el pensamiento y el habla; creencias falsas no basadas en la realidad, especialmente miedos o sospechas infundadas; ver, escuchar o sentir cosas que no existen (alucinaciones) y pensamientos que saltan entre temas que no tienen relación (pensamiento desordenado).

El tratamiento depende de la causa de la psicosis. Con frecuencia, se necesita cuidado hospitalario para garantizar la seguridad de la persona.

Por último, los fármacos antipsicóticos, que reducen las alucinaciones y los delirios y que mejoran el pensamiento y el comportamiento, pueden ayudar al paciente, siempre según la Biblioteca Nacional de Medicina de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.

 

 

 

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