Aneurisma: un simple análisis detecta al ‘asesino silencioso’ que acabó con Einstein
Einstein fue operado de un aneurisma de aorta abdominal. El cirujano Rudolf Nissen lo envolvió en celofán para evitar su crecimiento. Sin embargo, siete años después, el aneurisma se rompió y causó la muerte del padre de la Teoría de la Relatividad. Imagen: Barbara A Lane

El asesino silencioso que se cobró la vida de Albert Einstein afecta al 1% de los hombres mayores de 65 años, pero investigadores de la Universidad de Dundee creen que pueden reducir la cantidad de muertes causadas por aneurisma aórtico abdominal.

Este nuevo análisis de sangre, que sus autores describen en Journal of the American Heart Association, detecta la presencia de desmosina, un aminoácido que libera aortas enfermas en la sangre y la orina. La incidencia de esta disfunción se incrementa a medida que la población va envejeciendo, según las estadísticas. Los fumadores así como los diabéticos y los hipertensos son grupos de riesgo.

La desmosina deriva de la proteína elastina. Como su propio nombre indica, la elastina proporciona a los vasos sanguíneos su carácter elástico único para expandirse y estirarse. Cuando alguien desarrolla un aneurisma, esta proteína se descompone y se libera en la sangre y la orina.

El equipo de Dundee y sus coinvestigadores de Edimburgo, Leicester y Singapur verificaron los niveles de desmosina de pacientes con aneurismas que van desde muy leves hasta extremadamente severos. Descubrieron que no era solo un indicador efectivo del tamaño del aneurisma, sino también la probabilidad de que el paciente desarrollara complicaciones.

El 80% de los pacientes con un aneurisma roto mueren por esta causa

Los aneurismas se caracterizan por hinchazón y debilitamiento de la pared arterial. Los aneurismas aórticos ocurren en la aorta, que transporta sangre desde el corazón a los órganos. Las estadísticas arrojan el dato de que alrededor del 80% de todos los pacientes con un aneurisma roto mueren por esta causa.

Reparación de aneurisma
Reparación de aneurismas con cirugía abierta y con stent. Imagen: Sistema de Salud de la Universidad de Loyola

Los varones mayores de 65 años tienen mayor riesgo y pueden someterse a pruebas de ultrasonido. Si se detecta un aneurisma aórtico, se les pedirá que asistan a controles de seguimiento regulares pero, dado que los aneurismas no se expanden a una velocidad lineal, esto significa que se puede pasar por alto el rápido crecimiento entre las pruebas de detección.

Además, el tamaño de un aneurisma no siempre se correlaciona con lo cerca que está de la ruptura. Sin embargo, los investigadores de ese campus creen que medir el nivel de desmosina es una forma más efectiva de identificar qué pacientes necesitan tratamiento con mayor urgencia.

El doctor Jeffrey Huang, investigador principal que desarrolló el ensayo de desmosina, opina que ” los programas de detección ayudan a reducir la cantidad de muertes, pero requieren muchos recursos. Es potencialmente más rentable y mejor para el paciente someterse a un simple análisis de sangre”.

Lecturas más rápidas y claras de los niveles de desmosina

Como explica la doctora Anna Maria Choy, profesora de Cardiología de la Universidad de Dundee, actualmente, a los pacientes “se les ofrece cirugía cuando el aneurisma alcanza un tamaño que se cree que está en peligro de ruptura. El problema es que los aneurismas aórticos puede progresar de manera bastante impredecible y rápida entre las pruebas. A veces –añade- permanecen iguales durante mucho tiempo, luego tienen una expansión repentina y también pueden romperse cuando no son de un tamaño particularmente significativo”.

Por el momento, no existe ninguna intervención médica que disminuya la progresión de los aneurismas, pero los doctores Choy y Huang creen que la prueba que acaban de desarrollar puede ayudar a guiar el desarrollo de terapias, a través de ensayos clínicos, al proporcionar lecturas más rápidas y claras de los niveles de desmosina y, por lo tanto, de destrucción aórtica.

La doctora Choy insiste en que, en cualquier enfermedad de la aorta, “este aminoácido puede desempeñar un papel en la detección, predicción y seguimiento”, explica.

Einstein murió por aneurisma de aorta abdominal años después de ser intervenido

El 18 de abril de 1955 fallecía en Princeton el científico más genial del siglo XX: Albert Einstein. Su cuerpo no se incineró totalmente, como dejó escrito, ya que se preservó su cerebro con fines científicos.

Einstein fue inicialmente operado años antes de su fallecimiento, cuando tenía 69 años, de un aneurisma de aorta abdominal. El cirujano Rudolf Nissen, judío como él y amigo que también huyó del nazismo, lo envolvió en celofán para evitar su crecimiento. Siete años después, el aneurisma se rompió y causó la muerte del padre de la Teoría de la Relatividad.

Nissen procedió a suturar el celofán de color amarillo al retroperitoneo, en ambos lados del aneurisma, esperando que ocasionara un gran proceso inflamatorio y de fibrosis sobre la masa pulsátil para evitar así su crecimiento y ruptura.

Si alguien tiene curiosidad por saber más sobre este episodio de la literatura biomédica, puede leer al doctor Jorge Cervantes en un elegante artículo que aparece publicado en Gaceta Médica de México.

Y, en este apartado de sugerencias, si también quiere conocer la trayectoria profesional de Albert Einstein, me tomo la libertad de sugerir que lean al profesor José Manuel Sánchez Ron y, concretamente, su libro Albert Einstein: su vida, su obra y su mundo, publicado por Editorial Crítica.

El profesor Sánchez Ron es Catedrático de Historia de la Ciencia en la Universidad Autónoma de Madrid y miembro de la Real Academia Española.

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