Los supercentenarios poseen células que combaten el cáncer

En Japón han descubierto, en mayores de 110 años, una célula inmunitaria inusual que tiene la peculiaridad de actuar como un escudo protector frente al cáncer

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Los supercentenarios poseen células que combaten el cáncer
Los supercentenarios -individuos que viven hasta los 110 años o más- proporcionan un modelo de envejecimiento saludable, logrando la longevidad evitando o retrasando las principales enfermedades relacionadas con la edad, como los trastornos cardiovasculares y el cáncer. Foto: magnific

En la Universidad japonesa de Osaka un equipo interdisciplinar asegura que ha descubierto en supercentenarios mayores de 110 años una peculiar célula inmunitaria. Esta célula híbrida puede actuar como un potente anticancerígeno.

El profesor Kosuke Hashimoto ha dirigido el estudio que difunde Cell Reports en el que se detalla cómo los linfocitos T citotóxicos CD4 (células híbridas) se vuelven cada vez más abundantes con la edad avanzada, tras analizar diversas muestras de tejido humano.

Es bien sabido que el riesgo de padecer determinadas enfermedades se incrementa con la edad y que el sistema inmunitario se debilita ante ciertas dolencias.

En este contexto, se recuerda que el envejecimiento es un proceso biológico inevitable, caracterizado por un declive gradual de las funciones físicas y cognitivas, e impulsado por la acumulación de alteraciones moleculares y celulares, incluyendo mutaciones del ADN, disfunción mitocondrial y senescencia celular.

Entre estos cambios, el envejecimiento del sistema inmunitario compromete su capacidad para defenderse de patógenos externos y eliminar células internas anormales, como células precancerosas o senescentes, aumentando el riesgo de diversas enfermedades.

Sin embargo, -añaden- el envejecimiento en sí mismo no es una enfermedad, ni conduce necesariamente al fallo de sistemas fisiológicos esenciales. Los supercentenarios -individuos que viven hasta los 110 años o más- proporcionan un modelo de envejecimiento saludable, logrando la longevidad evitando o retrasando las principales enfermedades relacionadas con la edad, como los trastornos cardiovasculares y el cáncer.

Así, mantienen perfiles inmunitarios, cardiovasculares y epigenómicos que parecen más jóvenes de lo esperado para su edad cronológica. En este trabajo génico sobre centenarios japoneses, incluidos 173 supercentenarios, identificaron componentes genéticos clave asociados con la longevidad y su correlación con riesgos reducidos de múltiples enfermedades relacionadas con la edad, “lo que sugiere -matizan- una posible contribución genética a la función inmunológica sostenida en la edad avanzada”.

Células T en supercentenarios

Las células inmunitarias T se dividen tradicionalmente en dos grupos: células auxiliares que coordinan las respuestas inmunitarias y células asesinas que destruyen las células infectadas o cancerosas. Sin embargo, los supercentenarios acumulan un híbrido inusual conocido como linfocitos T citotóxicos CD4, también denominados en la jerga biomédica CD4 CTL. Tienen la capacidad tanto de reconocer amenazas como de destruir células peligrosas.

Para estudiar minuciosamente a estas células híbridas, el equipo analizó células inmunitarias de personas de diversos grupos de edad; concretamente de entre 70 y 90 años, centenarios y supercentenarios.

Si bien las células híbridas siguen siendo poco comunes durante la mayor parte de la vida, observaron que su número aumenta drásticamente alrededor de los 100 años. En los supercentenarios, estas células representan casi una quinta parte de todas las células T en la sangre, mientras que en los participantes más jóvenes del estudio solo constituyen aproximadamente el 4 % del total de células.

Como detalla Hashimoto, “analizamos una población celular poco común, abundante en supercentenarios, y encontramos indicios de remodelación inmunológica en la vejez extrema. En lugar de mostrar signos de agotamiento, estas células se mantienen muy activas y podrían ayudar al organismo a afrontar las amenazas persistentes que aumentan con la edad”.

Muchas de estas células se habían expandido formando grandes poblaciones de células idénticas, lo que sugiere que habían encontrado repetidamente los mismos objetivos a lo largo de los años. Sorprendentemente, sus sensores moleculares coincidían estrechamente con los encontrados en las células inmunitarias de pacientes con cáncer, a pesar de que los supercentenarios no tenían antecedentes de la enfermedad.

Reorganización del sistema inmune

“La similitud entre estas secuencias de receptores y las que se encuentran en las células T de los tumores sugiere que estas células podrían ayudar a reconocer los tumores antes de que sean clínicamente detectables. Es posible que los cambios inmunitarios en la vejez extrema se comprendan mejor como una reorganización del sistema inmunitario que como un simple desgaste”, añade este científico.

Este equipo de investigadores advierte que su estudio no demuestra que los linfocitos T citotóxicos CD4 tengan una causa directa con la longevidad. Sin embargo, estos hallazgos ofrecen una de las imágenes más claras hasta ahora sobre cómo se adapta el sistema inmunitario en personas que alcanzan una longevidad excepcional.

En este contexto, este equipo asegura que permite comprender mejor el envejecimiento saludable y podría contribuir a la protección contra enfermedades en aquellas personas que han superado los 110 años.