Denuncian un sobrediagnóstico en el cáncer de tiroides
Gráfico de la glándula tiroides y varilla de ultrasonido. Imagen: Michigan University

Algunos médicos solicitan pruebas de tiroides sin fundamento, según las conclusiones de un estudio publicado en JAMA Surgery por un equipo de investigadores de la Universidad estadounidense de Michigan.

Paralelamente, dicen que las pautas podrían ser más claras para ayudar a reducir el sobrediagnóstico de cáncer de tiroides.

El uso rutinario de ecografías para detectar nódulos tiroideos cancerosos -señalan estos científicos en su estudio- se ha traducido en un aumento significativo de casos de cáncer de tiroides en los últimos años, aunque muchos son de bajo riesgo y es poco probable que causen daños graves.

Los investigadores encuestaron a un total de 610 cirujanos, endocrinólogos y médicos de atención primaria. Se les ofrecieron diferentes escenarios de pacientes y se les preguntó cuándo programarían una ecografía de tiroides o de cuello.

Una abrumadora mayoría de los médicos reconoció que usaban la ecografía por razones que están respaldadas por las pautas de atención clínica, como un nódulo grande que se puede palpar o ver en otra prueba de imagen.

Pero el 33% dijo que ordenó una prueba de ultrasonido porque el paciente la quería y el 28% destacó que las pruebas de función tiroidea anormales impulsaron su decisión, un factor que la campaña estadounidense Choosing Wisely desaconseja específicamente.

“Este estudio es el primero en analizar por qué los médicos utilizan la ecografía tiroidea para los pacientes. Si bien a menudo es por razones clínicamente relevantes, un número sustancial de clínicos no las solicita por razones que cuenten con respaldo clínico”, explica la doctora Megan R. Haymart, autora principal del estudio y profesora en la Universidad de Michigan, en las disciplinas de Endocrinología y Medicina Interna.

Cuándo la ecografía tiroidea es apropiada

ecografía de tiroides
En este gráfico se describen los hallazgos claves de esta investigación. Imagen: Michigan University/ Rogel Cancer Center

Cuando se les preguntó qué influyó más en sus decisiones para los pacientes con nódulos tiroideos, el 69% citó guías clínicas recientes. “Podemos cambiar el comportamiento y ayudar a los médicos a utilizar la ecografía de tiroides de manera más apropiada, lo que reducirá la incidencia de cáncer de tiroides de bajo riesgo”, subraya esta investigadora.

Organizaciones como la National Comprehensive Cancer Network y la American Thyroid Association ofrecen pautas de atención basadas en datos y resultados de estudios publicados. Además, la campaña Choosing Wisely, que se lanzó en 2012, identifica pruebas y procedimientos que deben discutirse entre pacientes y médicos para garantizar un tratamiento adecuado y necesario.

La doctora Debbie W. Chen, miembro de este equipo de investigación, asegura que “no hay una pauta específica sobre cuándo se debe solicitar una ecografía de tiroides. Las pautas comienzan una vez que se encuentra un nódulo”.

La clave, según estas investigadoras, está en identificar los cánceres de tiroides que requerirán tratamiento, pero se debe evitar el sobrediagnóstico al encontrar nódulos que crecen lentamente ya que es posible que nunca necesiten tratamiento.

El hallazgo de que los médicos solicitaban ecografías de tiroides porque los pacientes las solicitaban sugiere la necesidad de más educación y discusión, dice Haymart. “El desarrollo de ayudas para la toma de decisiones podría ayudar a los pacientes a comprender y decidir cuándo la ecografía tiroidea es apropiada y cuándo no”.

Glándula tiroides y su papel en el organismo

El cáncer de tiroides es un tipo de cáncer que se origina en la glándula tiroides. Ocurre cuando las células comienzan a crecer sin control.

Como explica la American Cancer Society, la glándula tiroides produce hormonas que ayudan a regular el metabolismo, la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la temperatura corporal.

La glándula tiroides está en la parte frontal del cuello, debajo del cartílago tiroideo (la manzana de Adán). En la mayoría de las personas no se puede ver o palpar. Esta glándula, en forma de mariposa, tiene dos lóbulos, que están unidos por una porción angosta de glándula llamado istmo.

La glándula tiroidea tiene dos tipos principales de células: las foliculares usan yodo de la sangre para producir la hormona tiroidea, que ayuda a regular el metabolismo de una persona.

Demasiada hormona tiroidea (hipertiroidismo) puede causar que una persona tenga palpitaciones aceleradas o irregulares, dificultad para dormir, intranquilidad, hambre, pérdida de peso y una sensación de calor. Por otra parte, muy poca hormona (hipotiroidismo) causa que una persona sea más lenta, se sienta cansada y gane peso.

La cantidad de hormona tiroidea segregada por la tiroides es regulada por la glándula pituitaria, en la base del cerebro, que produce una sustancia llamada Hormona Estimulante de Tiroides (TSH).

Por su parte, las células C también denominadas células parafoliculares producen calcitonina, una hormona que ayuda a controlar cómo el cuerpo usa el calcio.

Otras células menos comunes en la glándula tiroidea incluyen las células del sistema inmunitario (linfocitos) y las células de soporte (estromales).

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