Abuso de opioides en mayores de 65 años solos
La dependencia de medicamentos, concretamente de opiodes, para aliviar el dolor en adultos mayores y solitarios es, aproximadamente, el doble que en otros colectivos, asegura un nuevo estudio. Foto: shurkin_son/freepik

La dependencia de medicamentos, concretamente de opioides, para aliviar el dolor en adultos mayores y solitarios es, aproximadamente, el doble que en otros colectivos. Además, tienen dos veces y media más de probabilidades de consumir sedantes y ansiolíticos.

Estas posibilidades, según investigadores de la Universidad de California en San Francisco, les ponen en riesgo de convertirse en dependientes de fármacos, sufrir problemas de atención, caídas y otros accidentes, así como un mayor deterioro cognitivo.

El trabajo que aparece en JAMA Internal Medicine, coordinado por el doctor Ashwin Kotwal, especialista en Geriatría, revisó datos del Proyecto Nacional de Vida Social, Salud y Envejecimiento, un estudio poblacional de factores sociales y de salud. Concretamente, de unos 6.000 mayores de 65 años que viven de forma independiente. Concluyen que más de la mitad reconocían no sentirse solos, frente al 40% que sí se sentía moderadamente solo y el 7% muy solo.

Este equipo de científicos consideró que la proporción de mayores en cada grupo que tenían recetas de opioides, ansiolíticos y sedantes, de medicamentos como Valium, Alprazolam, Buspirona y Zolpidem, entre otros, está correlacionado con su grado de soledad.

El doctor Kotwal recuerda que existe la idea errónea de que “a medida que envejecemos, nos volvemos más retraídos y menos sociables. De hecho, los mayores son más activos socialmente que otros grupos de edad y con frecuencia desempeñan un papel importante en sus comunidades. Cuando las personas mayores no son socialmente activas, debemos reconocer que hay un problema”.

A mayor soledad, más fármacos

Sobre la base de los datos revisados de ese Proyecto de Vida Social, Salud y Envejecimiento, estos investigadores verificaron si los fármacos de cada participante se consumían “en un horario regular, como todos los días o todas las semanas”.

La edad promedio de los participantes fue de 73 años: el 46% eran hombres y el 84%, de raza blanca (el 7% eran negros y el 6% eran hispanos). Los investigadores encontraron que el 6% del grupo no solitario usaba opioides recetados, frente al 8% del grupo moderadamente solitario y el 11% del grupo muy solitario.

Para los ansiolíticos y sedantes, que incluyen fármacos anticolinérgicos, como Valium, y antidepresivos tricíclicos que se han asociado con un mayor riesgo de demencia, el 9% del grupo no solitario los usó, en comparación con el 13% para el grupo moderadamente solitario y el 23% para el grupo muy solitario.

Además, encontraron patrones similares con antidepresivos y AINE, analgésicos recetados y de venta libre que pueden causar úlceras y sangrado en el uso prolongado por adultos mayores.

El grupo muy solitario también tenía más probabilidades de tomar cinco o más medicamentos, concretamente el 58% frente al 46% de los participantes no solitarios.

‘Prescripción social’ frente a opioides en mayores

El doctor Kotwal es partidario de reducir las prescripciones de psicofármacos para los adultos mayores que se sienten solos y, en su lugar, utilizar lo que denomina prescripción social.

Esto se puede llevar a cabo, en su opinión, “con la participación indispensable de trabajadores de enlace, basándose en prácticas de atención primaria o dentro de la comunidad, con conexiones a servicios como centros para mayores, clases de ejercicios, grupos de duelo o programas de voluntariado”.

La mayoría de las personas experimentamos la soledad en algún momento de la vida, pero cuando persiste durante varios meses o años, pueden dar origen a una serie de cambios fisiológicos, como una respuesta al estrés acelerada, problemas para conciliar el sueño e, incluso, enfermedades cardíacas.

En este extremo, el doctor Kotwal destaca que “falta de contacto social puede erosionar nuestras habilidades, haciendo que con el tiempo sea más difícil conectar con los demás y creando un círculo vicioso”.

Si bien los clínicos son conocedores de los peligros de recetar medicamentos que no deben usarse a largo plazo, el doctor Kotwal hace hincapié en que se necesita un tiempo y esfuerzo “para retirar la receta y cambiar un medicamento que actúa rápidamente por otro que puede tener efecto varias semanas después”.

Un estudio anterior, también dirigido por este geriatra de la Universidad de California en San Francisco, concluyó que en los últimos cuatro años de vida, el 19% de los mayores experimentó aislamiento social, el 18% estaba solo y el 5% tuvo aislamiento social y sufrió soledad.

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