Un compuesto de ciertas setas es tan eficaz como un conocido antidepresivo
Hongos 'Psilocybe cyanescens', que contienen el compuesto activo 'psilocibina'. Foto: Imperial College of London/Thomas Angus

Aunque ya conocido por sus cualidades, la psilocibina -un compuesto activo de los hongos Psilocybe cyanescens– puede ser tan eficaz como un medicamento antidepresivo líder en este entorno terapéutico.

El hallazgo, que aparece en New England Journal of Medicine, lo protagoniza un equipo de científicos del Centro de Investigación Psicodélica del Imperial College de Londres.

En el ensayo más riguroso realizado hasta ahora para evaluar el potencial terapéutico de un compuesto psicodélico, estos investigadores compararon dos sesiones de terapia con psilocibina con un curso de seis semanas del antidepresivo escitalopram, un inhibidor selectivo de la captación de serotonina. Participaron un total de 59 personas, diagnosticados con depresión moderada a severa.

Estos medicamentos actúan sobre el sistema serotoninérgico en el cerebro aumentando el nivel de serotonina. Las alteraciones del sistema serotoninérgico se consideran un factor importante en el desarrollo de la depresión y enfermedades relacionadas.

Según MedlinePlus, este medicamento se receta para tratar la depresión en adultos así como en niños y adolescentes mayores de 12 años. También se indica para tratar el trastorno de ansiedad generalizada, preocupación y tensión excesivas que alteran la vida cotidiana y duran seis meses o más en adultos.

Los resultados de este estudio demuestran que si bien las puntuaciones de depresión se redujeron en ambos grupos, las reducciones se produjeron más rápidamente en el grupo de psilocibina y fueron de mayor magnitud.

Sin embargo, los investigadores advierten de que la comparación principal entre la psilocibina y el antidepresivo no fue estadísticamente significativa. Añaden que se necesitan ensayos más grandes con mayor número de pacientes durante un período mayor para demostrar si ese compuesto puede funcionar tan bien o más eficazmente que un antidepresivo aprobado para su comercialización por las autoridades sanitarias.

Psilocibina ‘versus’ antidepresivo

Para las sesiones de dosificación de psilocibina, los voluntarios recibieron una dosis oral del fármaco en un entorno clínico especializado, mientras escuchaban música y un equipo de apoyo psicológico, que incluía la participación de psiquiatras, les guiaba a través de sus experiencias. Todos los voluntarios del estudio recibieron el mismo nivel de apoyo psicológico.

Las personas tratadas con psilocibina, con la denominación COMP360 desarrollada por COMPASS Pathways PLC, mostraron mejoras marcadas en una variedad de medidas subjetivas, incluida su capacidad para sentir placer y expresar emociones, mayores reducciones en la ansiedad y el suicidio, y mayores sentimientos de bienestar.

El doctor Robin Carhart-Harris, director del Centro de Investigación Psicodélica del Imperial, quien diseñó y dirigió este estudio, puntualiza que “estos resultados, que comparan dos dosis de terapia con psilocibina con 43 dosis diarias de uno de los antidepresivos ISRS de mejor rendimiento, ayudan a contextualizar la promesa de la psilocibina como un posible tratamiento de salud mental. Las tasas de remisión fueron dos veces más altas en el grupo de psilocibina que en el grupo de escitalopram”.

“Uno de los aspectos más importantes de este trabajo -añade- es que las personas pueden ver claramente la promesa de una terapia con psilocibina administrada correctamente al compararla con un tratamiento más familiar y establecido en el mismo estudio”.

Durante el transcurso de este trabajo, 59 voluntarios con depresión de moderada a grave recibieron una dosis alta de psilocibina y un placebo, o una dosis muy baja de psilocibina y escitalopram.

Remisión de los síntomas de depresión

En el grupo de psilocibina del ensayo, 30 personas recibieron una dosis inicial de psilocibina (25 mg) al comienzo del estudio, seguida de una segunda dosis (25 mg) tres semanas después. Se les dio seis semanas de cápsulas de placebo diarias para tomar: una por día después de la primera sesión de dosificación, aumentando a dos diarias después de la segunda sesión de dosificación.

En el grupo del fármaco antidepresivo, a 29 voluntarios se les dio 1 mg de psilocibina. Esta dosis es tan baja que puede clasificarse como inactiva y es poco probable que tenga un efecto. También recibieron seis semanas de escitalopram diario: una cápsula de 10 mg al día después de la primera sesión de dosificación, aumentando a dos al día después de la segunda sesión de dosificación (20 mg por día), la dosis máxima para este ISRS.

Se evaluó a todos los participantes mediante escalas estandarizadas de gravedad de los síntomas depresivos. La medida principal, la QIDS-SR-16, se utilizó para medir los síntomas depresivos en una escala continua que va de 0 a 27, donde las puntuaciones más altas indican una mayor depresión.

Al comienzo del ensayo, la puntuación media fue de 14,5 para el grupo de psilocibina. Pero después de seis semanas, se redujeron en un promedio de 8 puntos.

La respuesta, definida como una reducción en las puntuaciones de depresión desde el inicio de al menos el 50%, se observó en el 70% de las personas en el grupo de psilocibina, en comparación con el 48% en el grupo de escitalopram.

Además, la remisión de los síntomas, medida como una puntuación de 0 a 5 en la semana seis, se observó en el 57% del grupo de psilocibina, en comparación con solo el 28% en el grupo de escitalopram.

Tratamiento alternativo al antidepresivo tradicional

El equipo destaca que, si bien los hallazgos son generalmente positivos, la ausencia de un grupo de placebo puro y el pequeño número de participantes limita las conclusiones sobre el efecto de cualquiera de los tratamientos por sí solos.

Añaden que la muestra del ensayo se componía en gran parte por voluntarios de raza blanca, en su mayoría hombres y relativamente bien educados, lo que limita las extrapolaciones a poblaciones más diversas.

El grupo de psilocibina informó menos casos de sequedad de boca, ansiedad, somnolencia y disfunción sexual que el grupo de escitalopram, y una tasa similar de eventos adversos en general. El dolor de cabeza experimentado un día después de las sesiones de dosificación fue el efecto secundario más común de la psilocibina.

La doctora Rosalind Watts, miembro de este equipo de investigadores, opina que “el contexto es crucial para estos estudios y todos los voluntarios recibieron terapia durante y después de sus sesiones de psilocibina. Nuestros terapeutas estuvieron disponibles para ofrecer apoyo a través de experiencias emocionales, a veces difíciles”.

En este contexto, para el profesor David Nutt, investigador principal del estudio y presidente de la cátedra Edmond J. Safra de Neuropsicofarmacología en el Imperial College of London, los resultados son un apoyo más “a la creciente base de evidencia que muestra que, en las personas con depresión, la psilocibina ofrece un tratamiento alternativo a los antidepresivos tradicionales”.

Destaca también que en este estudio, la psilocibina funcionó más rápido que el escitalopram y fue bien tolerada, con un perfil de efectos adversos muy diferente.

Descritos por primera vez en 1838

Los autores advierten que, si bien los hallazgos iniciales son alentadores, los pacientes con depresión no deben automedicarse con psilocibina, ya que el equipo de científicos proporcionó un contexto clínico y terapéutico especial para la experiencia con el fármaco y una dosis regulada formulada en condiciones de laboratorio.

Enfatizan que la ingesta de setas mágicas o psilocibina en ausencia de estas precauciones cuidadosas podría no tener un resultado positivo.

Los hongos Psilocybe cyanescens, popularmente conocidos en Gran Bretaña como Blueleg Brownie y en Estados Unidos como Wavy Caps, por lo general crecen sobre mantillo de virutas de madera podrida.

Contienen los compuestos psilocibina, psilocina y baeocistina, que causan vómitos, dolores de estómago y ansiedad.

Esta especie se describió por primera vez en 1838 por la micóloga británica Elsie Maud Wakefield, quien le dio el nombre científico de Psilocybe cyanescens.

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