¿Qué edad tiene su perro en años humanos?
El popular cálculo de multiplicar por siete la edad de su mascota canina para conocer los años que tendría una persona no es correcto, según un estudio. Foto: user18526052 / Freepik

¿Si multiplica la edad de su perro por siete podrá saber los años que tendría si fuera una persona? Esto es, por ejemplo, si su mascota tiene 4 años, al multiplicar por 7 obtiene 28 años en una persona. Pues no. Los resultados de un nuevo estudio de científicos de la Universidad de California en San Diego echan por tierra esta popular teoría, bastante arraigada en la sociedad.

Estos investigadores aseguran que la fórmula que han conseguido lo explica con mayor precisión y, además, subrayan que puede ayudar a evaluar el funcionamiento de toda esa serie de productos antienvejecimiento.

La fórmula está basada, como explican en Cell Systems, en los patrones cambiantes de los grupos metilo en los genomas de perros y humanos, en el número de estas etiquetas químicas y dónde se encuentran, a medida que envejecen.

Su razonamiento es simple: dado que perros y personas no envejecen al mismo ritmo durante su vida útil, resulta que no es una comparación perfectamente lineal, como sugeriría la regla general de 1:7 años.

El profesor Trey Ideker, de la Facultad de Medicina en la Universidad de California en San Diego y director de este estudio, dice que si bien existen muchos productos con la etiqueta de antienvejecimiento, también hay varias clases de apoyo científico.

Para este científico y para Tina Wang, primera autora del estudio, la fórmula proporciona un nuevo reloj epigenético, un método para determinar la edad de una célula, tejido u organismo basado en una lectura de su epigenética; esto es, en modificaciones químicas como la metilación, que influyen en qué genes están desactivados o activados, sin alterar la secuencia genética heredada.

Epigenética, pistas sobre la edad del genoma del perro

epigenética perros
Para calcular la edad de su perro en años humanos según la epigenética, localice la edad del perro a lo largo del eje inferior y lleve el dedo hacia arriba hasta llegar a la curva roja. Luego, deslice el dedo hacia la izquierda para encontrar la edad humana correspondiente. Imagen: Cell Press

Los cambios epigenéticos proporcionan a los científicos pistas sobre la edad de un genoma, recuerda el profesor Ideker, al igual que las arrugas en la cara de una persona proporcionan datos sobre su edad.

Junto con otros investigadores, Ideker es autor de trabajos anteriores sobre relojes epigenéticos para humanos, pero están limitados en el sentido de que solo pueden ser precisos para los individuos específicos en los que se desarrollaron las fórmulas. No se traducen a otras especies, tal vez ni siquiera a otras personas.

Sobre cómo surgió la idea de llevar a cabo este trabajo, el profesor Ideker reconoce que fue Tina Wang la que tuvo la idea inicial. Le trajo la idea del perro. “Siempre miramos a los humanos, pero somos un poco aburridos. Me convenció de que deberíamos estudiar el envejecimiento de los perros de manera comparativa”, añade.

A este equipo de investigadores se sumaron Danika Bannasch y Elaine Ostrander, expertas en genética de perros que trabajan en el Instituto Nacional del Genoma Humano, perteneciente a los Institutos Nacionales de Salud (INH). Bannasch proporcionó muestras de sangre de 105 ejemplares de Labrador y Ostrander, la información para analizarlas.

El perro envejece rápidamente cuando es joven

“Los perros son animales interesantes para estudiar”, opina el profesor Ideker. Como viven con nosotros, quizá más que cualquier otro animal, la exposición ambiental y química de un perro es muy similar a la de las personas y reciben casi los mismos niveles de atención médica.

“También es importante que comprendamos mejor su proceso de envejecimiento -añade-, ya que los veterinarios usan con frecuencia la proporción de 1:7 años para determinar la edad de un perro y utilizar esa información para las decisiones de diagnóstico y tratamiento”.

Lo que surgió del estudio es un gráfico que se puede utilizar para hacer coincidir la edad de su perro con la edad humana comparable. La comparación no es una relación de 1:7 en el tiempo. Especialmente cuando los perros son jóvenes, envejecen rápidamente en comparación con los humanos. Un perro de un año es similar a un humano de 30 años. Un perro de cuatro años es similar a un humano de 52 años. Más tarde, concretamente a los siete años, el envejecimiento del perro se ralentiza.

“Esto tiene sentido cuando lo piensas: después de todo, un perro de nueve meses puede tener cachorros, así que ya sabíamos que la proporción 1:7 no era una medida precisa de la edad”, destaca el profesor Ideker.

En su opinión, una limitación del nuevo reloj epigenético es que se desarrolló utilizando una sola raza de perro y se sabe que algunas razas viven más que otras. Se necesitará más investigación, pero dado que es preciso para humanos y ratones, así como para perros labradores, es posible que el reloj se pueda aplicar a todas las razas de perros.

Este equipo de la Universidad de California en San Diego y del Instituto Nacional del Genoma piensa aplicar este conocimiento a otras razas de perros para determinar si los resultados se mantienen con muestras de saliva y probar en modelos de ratones para ver qué sucede con sus marcadores epigenéticos cuando se intenta prolongar sus vidas con una variedad de intervenciones.

El profesor Ideker mira ahora a su perro de una forma diferente… “Tiene seis años -detalla-, todavía corre conmigo pero ahora me doy cuenta de que no es tan joven como pensaba”. A usted, si también tiene la suerte de tener un perro, le puede pasar lo mismo.

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