Los genes condicionan el comportamiento de las razas caninas
Los comportamientos que ayudan a caracterizar las razas caninas (un impulso para perseguir, por ejemplo, o la agresión hacia extraños) están asociados con diferencias en sus genes, según un estudio. Foto: rawpixel.com / Freepik

En un estudio publicado en Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences demuestran algo que se sospechaba desde hace tiempo: los comportamientos que ayudan a caracterizar las razas caninas (un impulso para perseguir, por ejemplo, o la agresión hacia extraños) están asociados con diferencias en sus genes.

La mayor parte de razas caninas, desde chihuahuas a labradores, sin olvidar al pastor alemán o al border collie, surgió en los últimos siglos, por los cruces de razas. Se criaron perros por su aspecto señorial, pero la mayor parte de cruces se hicieron con el objetivo de conseguir comportamientos particulares.

Esta es la principal conclusión del estudio en el que participan investigadores de las universidades estadounidenses de Pennsylvania, Arizona, Washington y Princeton.

James A. Serpell, de Penn y coordinador del trabajo, argumenta que “si nos fijamos en la evolución del perro, la selección se hizo principalmente por conductas: conductas de caza, de vigilancia o para acompañar a las personas”.

Estudio con más de 50.000 perros

Lo que parece obvio, que los genes pueden influir en los comportamientos de un individuo, no siempre es fácil de respaldar con evidencia, en gran parte porque los comportamientos son rasgos complejos. Las tendencias en las diferentes razas caninas como la agresión, la ansiedad o ser compulsivos para perseguir cualquier cosa que se mueva se rigen por muchos genes, no solo por uno.

genética perro labrador
No hay que olvidar a los labradores, no solo como excelentes cazadores, sino también como buenos y fieles compañeros. En la foto ‘Cannabis’, in memóriam.

Pero las razas de perros, al ser altamente endogámicas, permitieron a los investigadores avanzar en esta área. Serpell y demás expertos que participaron en este estudio reconocen que, en una raza de perro que se asocia con un comportamiento particular que lo distingue de otras razas, si se comparan sus genomas podría ser más fácil detectar las variantes genéticas que contribuyen a ese comportamiento.

Para este estudio fue decisivo el análisis del Canine Behavioral Assessment and Research Questionnaire (C-BARQ), una encuesta en la que participaron más de 50.000 dueños de perros, contestando a preguntas sobre sus mascotas.

En este cuestionario figuran 14 factores de comportamiento sobre cada uno de los perros. En ellos se ofrece una medida de rasgos como la agresión dirigida por extraños, excitabilidad, nivel de energía e impulso de persecución depredadora.

La mitad de los comportamientos de las razas caninas se atribuyen a los genes

Para este trabajo, los investigadores obtuvieron 14.020 de esas entradas que incluían información sobre perros de raza pura. Para buscar asociaciones con la genética, utilizaron datos de dos estudios anteriores, con un total de 5.697 perros, para los cuales se secuenciaron 172.000 puntos en el genoma.

Descubrieron que, aproximadamente, la mitad de la variación en los 14 comportamientos medidos entre las razas podría atribuirse a la genética.

Les llamó la atención que los rasgos con las tasas más altas de heredabilidad (esto es, aquellos que parecían estar más influenciados por factores genéticos en lugar de los ambientales) eran comportamientos como la capacidad de entrenamiento, persecución depredadora, agresión dirigida por extraños y búsqueda de atención.

Para estos rasgos, la genética explicó de entre el 60 y el 70% de la variación entre las razas. “Estos son exactamente los tipos de rasgos que se seleccionaron para razas particulares de perros”, explica Serpell.

Comportamientos vinculados a 131 variantes génicas

En este sentido, James A. Serpell hace una distinción clara de comportamientos asociados a razas. Así, para la capacidad de entrenamiento, se piensa en los collies que tienen que responder a las señales humanas para realizar tareas complicadas. Mientras que para perseguir se puede pensar en un galgo, que está predispuesto de forma innata a ir tras cualquier objetivo.

comportamiento border collie
Para la capacidad de entrenamiento, se piensa en razas como los collies que tienen que responder a las señales humanas para realizar tareas complicadas. En la foto, ‘Pita’ preparada para investigar el funcionamiento de las cortinas.

En el caso de una agresión dirigida por un extraño, puede enfocarse en algunas de las razas de perros guardianes que son altamente protectoras y tienden a responder de una manera hostil a personas desconocidas.

Si bien este investigador se limita a comentar estas razas, no hay que olvidar a los labradores, no solo como excelentes cazadores, sino también como buenos y fieles compañeros.

Aprovechando su vasto conjunto de datos genómicos, los científicos buscaron variantes génicas asociadas con diferencias de raza en los 14 rasgos de C-BARQ. Así, localizaron 131 variantes estrechamente vinculadas a estos comportamientos. Algunos se situaron en genes implicados en el comportamiento, que es similar a las personas.

Sin embargo, muchos eran desconocidos y proporcionan la base para llevar a cabo futuros estudios que profundicen en algunos de estos rasgos y variantes, para ver si los patrones que encontraron ahora se mantienen.

El entorno y la capacitación también tienen su papel en las distintas razas caninas

Si estas diferencias genéticas influyen en el comportamiento, una buena suposición sería que de alguna manera afectan el cerebro. Como paso final, el equipo de científicos estudió dónde se expresaban en el cuerpo los genes en los que aparecían las variantes clave. Su análisis demostró que los genes tenían muchas más probabilidades de expresarse en el cerebro que en otros tejidos del organismo.

Sin embargo, es de destacar que los resultados de los investigadores también dejan mucho espacio para las diferencias individuales y el entorno de un animal para influir en el comportamiento.

Así, para Snyder-Mackler, de la Universidad de Washington, “es importante tener en cuenta que observamos los promedios de raza por comportamiento, pero todavía no llegamos a un punto en el que podamos observar el genoma de un individuo y predecir el comportamiento. El entorno y la capacitación aún tienen un efecto muy, muy fuerte“.

Para terminar y como curiosidad, recordar que en diciembre de 2005 Nature publicó el desciframiento del genoma del perro, que tiene unos veinte mil genes. Lo consiguieron investigadores del Instituto Broad, en Estados Unidos, con una perra boxer.

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