Pérdida de peso involuntaria, una alerta ante un posible tumor
La reducción de peso reciente se asoció con un riesgo significativamente mayor de varios tipos de cáncer, incluido el del tracto gastrointestinal superior (incluido el cáncer de esófago, estómago, hígado, vías biliares y páncreas), hematológico (incluido el cáncer no Hodgkin, linfoma, mieloma múltiple y leucemia), cáncer colorrectal y de pulmón. Foto: rawpixel/Freepik

Las conclusiones de un estudio del Instituto estadounidense Dana-Farber, al asegurar que la pérdida involuntaria de peso tiene grandes posibilidades de ser un aviso de que, en el periodo de un año, pueda aparecer un carcinoma es una alerta importante para acudir de inmediato al médico.

En el estudio que difunde JAMA, sus autores explican que tras estudiar a un total de 157.474 profesionales de la salud durante 28 años, la pérdida de peso reciente superior al 10 % del peso corporal se asoció con una mayor tasa de cáncer durante los siguientes 12 meses, en comparación con aquellos sin pérdida de peso reciente (1.362 casos de cáncer/ 100.000 personas-año frente a 869 casos de cáncer/100.000 personas-año, respectivamente; diferencia entre grupos, 493 casos/100.000 personas-año).

En comparación con los participantes que no perdieron peso, la reducción reciente se asoció con un riesgo significativamente mayor de varios tipos de cáncer, incluido el del tracto gastrointestinal superior (esófago, estómago, hígado, vías biliares y páncreas), hematológico (no Hodgkin, linfoma, mieloma múltiple y leucemia), colorrectal y de pulmón.

Sin embargo, los investigadores no encontraron que la pérdida de peso reciente estuviera asociada con un mayor riesgo de otros tipos de cáncer, como el de mama, el cáncer genitourinario, el cerebral o el melanoma.

Dos grandes estudios longitudinales

El doctor Brian Wolpin, investigador principal de este trabajo y director del Servicio Gastrointestinal en el Instituto Dana-Farber y del Centro Familiar Hale para la Investigación del Cáncer de Páncreas, hace hincapié en que “la pérdida de peso inesperada puede deberse al cáncer o a muchas otras afecciones. A veces, se debe a más ejercicio o a una dieta más saludable. Sin embargo, cuando un paciente experimenta una pérdida de peso involuntaria que no se debe a comportamientos más saludables, es apropiado consultar a su médico de Atención Primaria, para que pueda determinar si es necesaria una evaluación adicional para otras causas de pérdida de peso, incluido el cáncer”.

El estudio evaluó a 157.474 participantes en dos grandes estudios longitudinales: el Estudio de salud de enfermeras, que inscribió a estas profesionales de 30 a 55 años a partir de 1976, y el Estudio de seguimiento de profesionales de la salud, varones de 40 a 75 años a partir de 1986. Se siguió a los participantes hasta el año 2016.

Los participantes informaron el peso cada dos años en un cuestionario bienal que también incluía preguntas sobre actividad física. El cuestionario solicitaba respuestas sobre cambios en la dieta cada cuatro años. Esta información permitió al equipo del doctor Wolpin evaluar el nivel de conductas que promueven la pérdida de peso de cada participante.

Las conductas que promueven la pérdida de peso se clasificaron como altas, para aquellos que hicieron mejoras en la dieta y aumentaron la actividad física, medias, si hicieron sólo un cambio, y bajas, si no hicieron cambios en la dieta ni el ejercicio.

Pérdida de peso y cáncer

Este estudio encontró que se produjeron niveles similares de pérdida de peso antes del diagnóstico de la enfermedad, tanto en etapa temprana como en la tardía. Esto es importante -opinan estos científicos- porque la pérdida de peso involuntaria podría ser un signo de un cáncer en desarrollo, que podría ayudar a diagnosticarlo antes, cuando existe la posibilidad de un tratamiento más eficaz.

Los mecanismos por los cuales el cáncer produce pérdida de peso varían según el tipo de cáncer. Este estudio refuerza los hallazgos de investigaciones anteriores. En ellos, los científicos recopilaron datos sobre el peso de pacientes que potencialmente buscaban atención para una enfermedad.

Ahora, en este estudio, los datos sobre el peso se recogieron de forma prospectiva y periódica durante décadas y no dependieron de las visitas al médico para identificar cambios. Este estudio también consideró todos los tipos de cánceres. Sin embargo, los dos estudios analizados se centraron en profesionales de la salud, que no es un grupo plenamente representativo de la población.

Por último, el doctor Wolpin subraya que los profesionales de la salud con pérdida de peso en los dos años anteriores tuvieron un riesgo significativamente mayor de cáncer durante los 12 meses siguientes, en comparación con aquellos sin ella.

Además, el cáncer del tracto gastrointestinal superior fue particularmente común entre los participantes con pérdida de peso reciente en comparación con aquellos no lo experimentaron.

 

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