peligro medusas
Las medusas de caja (avispas marinas) son uno de los organismos más mortales del planeta. Foto: Allen Collins

Un estudio que aparece hoy, 1 de julio, en GigaScience informa del borrador de los genomas de tres especies de medusas. Viene a ser como una bandera genómica que advierte sobre la peligrosidad de las toxinas que contienen.

El científico Joseph Ryan, del National Institutes of Health (INH) de Estados Unidos, y su equipo examinaron varias medusas según sus rasgos físicos y nivel de toxicidad, desde las que ocasionan molestias leves hasta las mortales. Estas últimas matan a más personas al año que la combinación de ataques de tiburones, rayas y serpientes de mar juntos.

Su investigación identifica una gama de genes relacionados con el veneno que proporciona la base para explorar la evolución del gen de la toxina en estos fascinantes animales.

Las tres especies de medusas investigadas son la mortal Alatina alata, la medusa invertida Cassiopeia xamachana y la estauromedusa Calvadosia cruxmelitensis, llamada así por sus órganos punzantes que forman una Cruz de Malta.

Genes relacionados con el veneno de medusas

Joseph Ryan explica que “con estos nuevos genomas, por primera vez, pudimos comparar el contenido genético de las cinco clases de cnidarios (Anthozoa, Hydrozoa, Cubozoa, Staurozoa y Scyphozoa). Este amplio estudio proporciona una visión general importante de la evolución genómica de los cnidarios“.

Los cnidarios (del griego κνίδη, ortiga) son animales acuáticos, principalmente marinos, entre los que se encuentran las medusas.

En comparación con los avances en la investigación toxicológica en vertebrados venenosos, la de cnidarios se ha visto obstaculizada por la falta de información genética extensa. El área del veneno cnidario es de particular interés dado que las medusas de caja, como Alatina alata, pueden ser mortales para los asiduos a la playa. Según las estadísticas, más de un centenar de bañistas mueren cada año en Estados Unidos por su picadura. Tan es así que el informe meteorológico de ese país las incluye en sus boletines.

En este sentido, Ryan recuerda que las medusas de caja, también conocidas como avispas marinas, se encuentran entre los animales más venenosos del planeta y, por lo tanto, “sus genomas son recursos importantes para el desarrollo de antivenenos y posibles fármacos“. Añade que su trabajo incluye una evaluación de los genes relacionados con el veneno, “lo que proporciona información a los científicos sobre la evolución del veneno cnidario”.

Identificación de genes de toxinas

Para investigar las toxinas, los autores identificaron 117 proteínas de veneno, de las cuales nueve se encontraron solo en cnidarios. El genoma de Alatina alata fue el único que incluyó un gen de toxina llamado CqTx. Esta proteína crea poros en las membranas de las células y produce hemólisis, la degradación de los glóbulos rojos.

Dado que algunas medusas de caja pueden producir una parada cardíaca en escasos minutos, la identificación de esta toxina añade otra pista sobre los mecanismos aún poco claros que conllevan la muerte de personas a causa de una picadura de esta clase de medusas.

Las comparaciones de los genomas también revelaron información sobre la evolución del veneno cnidario. La pérdida de genes y su duplicación juegan un papel importante en la evolución de las especies.

Como ejemplo, el análisis realizado por estos científicos de otro gen de toxina, denominado CrTx. La medusa invertida, del género Cassiopeia, contiene un solo gen CrTx, mientras que Alatina alata tiene cinco copias de este gen.

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