Fase del sueño adelantada: Uno de cada 300 adultos se acuesta temprano y se despierta de madrugada
La fase del sueño adelantada es una peculiaridad del reloj biológico por la que algunas personas se acuestan a las 8 p.m., y se levantan al día siguiente a las 4 a.m. Foto: jcomp / Freepik

El Síndrome de la fase del sueño adelantada es una peculiaridad del reloj biológico por la que algunas personas se acuestan a las 8 p.m., y se levantan al día siguiente a las 4 a.m. La llamada fase de sueño adelantada, que anteriormente se consideraba muy rara, puede afectar, al menos, a uno de cada 300 adultos, según un estudio publicado en Sleep.

En la fase del sueño adelantada, el reloj del cuerpo, o ritmo circadiano, opera en un horario antes que la mayoría de las personas, con una liberación prematura de la hormona del sueño (melatonina) y un cambio en la temperatura corporal. Es distinta del despertar temprano que se desarrolla con el envejecimiento normal, así como del despertar en las primeras horas que experimentan las personas con depresión.

Louis Ptacek, profesor de Neurología en la Universidad de California en San Francisco y director de este estudio recuerda que “mientras que la mayoría de las personas luchan por levantarse de la cama a las 4 ó 5 de la mañana, aquellas con fase del sueño adelantada se despiertan naturalmente en este momento, descansadas y listas para comenzar el día. Sin embargo, pueden tener problemas para mantenerse despiertos a primeras horas de la noche”.

Fase del sueño adelantada también los fines de semana

Además, los durmientes adelantados se despiertan más fácilmente que otros y están satisfechos con un promedio de cinco a diez minutos adicionales de sueño en días no laborables, en comparación con el sueño de 30 a 38 minutos más de sus familiares durmientes no adelantados.

El profesor Ptacek y otros neurocientíficos de las universidades de Utah y Wisconsin calcularon durante nueve años la prevalencia estimada de personas que duermen de forma adelantada mediante la evaluación de datos de pacientes en una clínica de trastornos del sueño. En total, estudiaron a 2.422 pacientes de los que 1.748 presentaron síntomas de apnea obstructiva del sueño. Los investigadores matizan que esta condición no estaba relacionada con las horas del ciclo del sueño.

Entre este grupo, 12 personas cumplieron con los criterios de detección iniciales para la fase del sueño adelantada. Cuatro de los 12 rechazaron la inscripción en el estudio y los ocho restantes representaron el 0,03% del número total de pacientes, o uno de cada 300, que se extrapolaron para la población general.

Para Ptacek se trata de una cifra conservadora, ya que excluyeron a los cuatro pacientes que no querían participar en el estudio y que podrían cumplir con los criterios para la fase del sueño adelantada, así como a aquellos que durmieron de manera adelantada pero no tuvieron necesidad de ir a dormir a la clínica.

Capacidad de conciliar el sueño antes de las 8:30 p.m.

Según el profesor Ptacek, “en general, encontramos que son las personas con retraso en la fase de sueño, esos noctámbulos que no pueden dormir hasta las 7 de la mañana, quienes tienen más probabilidades de visitar una clínica del sueño. Tienen problemas para levantarse para ir al trabajo y con frecuencia deben lidiar con la privación crónica de sueño”.

Los criterios para la fase del sueño adelantada incluyen la capacidad de conciliar el sueño antes de las 8:30 p.m. y despertarse antes de las 5:30 a.m., independientemente de las obligaciones laborales o sociales, y tener solo un período de sueño por día.

Otra característica tiene que ver con el establecimiento de este patrón de sueño-vigilia a la edad de 30 años, sin el uso de estimulantes o sedantes, sin luces brillantes para ayudar a levantarse temprano y sin condiciones médicas que puedan afectar el sueño.

A todos los participantes del estudio se les preguntó sobre sus historiales médicos y sus hábitos de sueño en el pasado y presente en los días de trabajo y días libres. Los investigadores también observaron los registros de sueño y el nivel de melatonina en la saliva de los participantes, así como estudios de sueño o polisomnografía, que registran ondas cerebrales, niveles de oxígeno en sangre, frecuencia cardíaca y respiración.

Factores genéticos para la fase del sueño adelantada

Es de destacar que los ocho durmientes adelantados afirmaron que tenían, al menos, un pariente de primer grado con el mismo horario de sueño-vigilia, lo que indica la llamada fase del sueño adelantada familiar. De los ocho familiares evaluados, tres no cumplieron con los criterios completos para la fase del sueño adelantada y los autores calcularon que los cinco restantes representaban el 0.21% de la población general.

Los autores creen que el porcentaje de durmientes adelantados que tienen la variante familiar puede acercarse al 100%. Sin embargo, algunos participantes pueden tener mutaciones de novo que se pueden encontrar en sus hijos, pero no en padres o hermanos.

Se encontró que dos de los cinco restantes tenían mutaciones genéticas que se identifican con la fase del sueño adelantada familiar. Las condiciones asociadas con estos genes incluyen migraña y trastorno estacional afectivo.

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