¿Cómo se propagó el mosquito tigre asiático?
Una hembra de 'Aedes albopictus' alimentándose de un huésped humano. Foto: jcomp / Freepik

Investigadores de las universidades de Yale y Roma estudian el genoma del mosquito tigre asiático para rastrear la ruta de la invasión y expansión a través de Albania, Italia y Grecia.

Originario del sudeste asiático, en 1979 los científicos constataron la presencia de este mosquito por primera vez fuera de su hábitat natural, en Albania. A partir de entonces, se extendió rápidamente por Europa, Norteamérica, Suramérica y el continente africano.

En esta invasión mundial tiene mucha responsabilidad la actividad humana, como el transporte de neumáticos usados, donde pusieron sus huevos estos insectos. La presencia generalizada de este mosquito agresivo, cuya hembra pica durante el día en los hábitats urbanos, representa un riesgo creciente para la salud pública.

En este trabajo, publicado en PLOS Neglected Tropical Deseases, un grupo interdisciplinar de investigadores, coordinados por Alessandra della Torre y Adalgisa Caccone, estudió muestras de Aedes albopictus recolectadas de ovitrampas entre los meses de mayo y octubre de 2016 en nueve lugares de Italia, uno de Ablania y otro de Grecia.

Huevos del mosquito tigre asiático en ovitrampas

Utilizaron, al menos, cinco ovitrampas en cada sitio y, después de que recolectaran los huevos, se les permitió incubar y convertirse en adultos. Luego se extrajo el ácido desoxirribonucleico (ADN) y se secuenció.

Las ovitrampas o trampas de oviposición son unos recipientes donde las hembras de estos insectos depositan sus huevos, que crecen hasta convertirse en larvas, pupas y mosquitos adultos.

Los datos genéticos revelaron que la expansión del mosquito se produjo gracias a múltiples invasiones independientes, y probablemente en curso, de áreas nativas y previamente invadidas.

Los investigadores compilaron una historia compleja de deriva genética, aislamiento de algunas poblaciones, adaptación a entornos locales y expansión del rango. En general, los resultados son consistentes con un papel importante de las actividades humanas en la expansión de Aedes albopictus.

Para la entomóloga Alessandra della Torre, “identificar las principales poblaciones de origen implicadas en invasiones recurrentes, así como las rutas y medios de dispersión pasiva, no es solo un ejercicio interesante para caracterizar mejor una de las invasiones de animales más exitosas en la historia, sino que también puede contribuir a comprender y posiblemente prevenir procesos epidemiológicamente relevantes, como la propagación de la resistencia a los insecticidas“.

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