Comer queso protege del daño de la sal
Los datos obtenidos en un estudio sugieren que los antioxidantes en el queso pueden ser un factor contribuyente para evitar los efectos del exceso de sal en la dieta. Foto: Freepik

En un estudio aleatorizado, de diseño cruzado, publicado en Journal of Nutrition, investigadores encuentran que cuando los adultos consumen una dieta alta en sal, también experimentan disfunción de los vasos sanguíneos pero, cuando los mismos adultos comen cuatro porciones de queso al día junto con la misma dieta alta en sodio, no experimentan este efecto.

Billie Alba, quien dirigió el estudio mientras terminaba su doctorado en la Universidad de Penn State, opina que estos hallazgos pueden ayudar a equilibrar los alimentos que saben bien y minimizar los riesgos que conlleva comer demasiada sal. En este trabajo también participaron expertos de las universidades de Iowa y Ohio.

“Si bien existe una gran tendencia a reducir el sodio en la dieta, para muchas personas es difícil -reconoce Alba- y posiblemente incorporar más productos lácteos, como el queso, podría ser una alternativa para reducir el riesgo cardiovascular y mejorar la salud de los vasos sin necesariamente reducir el sodio total“.

El sodio es un mineral vital para el cuerpo humano en pequeñas dosis. No obstante, su exceso en la dieta se asocia con factores de riesgo cardiovascular como la presión arterial alta. La American Heart Association recomienda no superar los 2.300 miligramos de sodio al día. La cantidad ideal para los adultos con hipertensión debe ser de 1.500 miligramos.

Cuatro dietas diferentes con y sin sal y queso

Según explica Lacy Alexander, que también participa en este estudio, investigaciones anteriores demuestran una conexión entre los productos lácteos, incluso los quesos con alto contenido de sodio, y las medidas mejoradas para la salud del corazón.

Los estudios demuestran que las personas que consumen la cantidad recomendada de porciones de lácteos cada día generalmente tienen una presión arterial más baja y una mejor salud cardiovascular en general“, añade Alexander.

Estos científicos querían ver esas conexiones desde más de cerca y explorar algunos de los mecanismos precisos por los cuales el queso, un producto lácteo, puede influir en la salud del corazón.

Así, los investigadores reclutaron a 11 adultos sin presión arterial sensible a la sal para el estudio. Cada uno siguió cuatro dietas separadas durante ocho días a la vez: una dieta baja en sodio y sin lácteos; una dieta baja en sodio y alta en queso; una dieta alta en sodio y sin lácteos; y una dieta alta en sodio y alta en queso.

La prueba de la ‘acetilcolina’

Las dietas bajas en sodio hicieron que los participantes consumieran 1.500 mg de sal al día, mientras que las dietas altas en sodio incluyeron 5.500 mg de sal por día. Las dietas de queso incluían 170 gramos, o aproximadamente cuatro porciones, de varios tipos diferentes de queso al día.

Al final de cada dieta de una semana, los participantes regresaron al laboratorio para realizar pruebas. Los investigadores insertaron pequeñas fibras debajo de la piel de los participantes y aplicaron una pequeña cantidad del medicamento acetilcolina, un compuesto para relajar los vasos sanguíneos.

Al examinar cómo los vasos sanguíneos de cada participante reaccionaron al medicamento, los científicos pudieron medir la función de los vasos sanguíneos.

Los voluntarios también se sometieron a un control de la presión arterial y proporcionaron una muestra de orina para asegurarse de su consumo correcto de sal durante la semana.

Antioxidantes en el queso, factor clave en el control de la sal

Así, el equipo de Penn State descubrió que después de una semana con la dieta alta en sodio y sin queso, los vasos sanguíneos de los participantes no respondían tan bien a la acetilcolina, que es específica de las células especializadas en los vasos sanguíneos, y tuvieron más dificultades para relajarse. Pero esto no se vio después de la dieta alta en sodio y alta en queso.

“En los voluntarios de la dieta alta en sodio sin ningún tipo de queso, vimos que la función de sus vasos sanguíneos se redujo a cifras que normalmente tienen personas con factores de riesgo cardiovascular bastante avanzados”, advierte Alexander. Sin embargo, continúa el investigador, “cuando consumieron la misma cantidad de sal y comieron queso como fuente de esa sal, esos efectos se evitaron por completo“.

Por su parte, Alba reconoce que si bien no pueden estar seguros de que los efectos sean causados por un nutriente específico en el queso, los datos obtenidos en este estudio sugieren que los antioxidantes en el queso pueden ser un factor contribuyente.

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