Comer más proteínas solo beneficia a una minoría
Expertos en nutrición de la Universidad de Purdue demuestran que comer más proteínas al día de lo recomendado solo puede beneficiar a unos pocos: aquellos que pierden peso activamente al reducir calorías o los que entrenan con fuerza para desarrollar más masa muscular magra. Foto: Freepik

En las conclusiones de un estudio realizado por expertos en nutrición de la Universidad de Purdue, en Indiana, se demuestra que comer más proteínas a diario de la dosis recomendada solo beneficia a los que pierden peso activamente al reducir calorías o entrenan con fuerza para desarrollar más masa muscular magra.

Otra de las conclusiones de este trabajo, publicado en Advances in Nutrition, afirma que la cantidad diaria recomendada, de 0,8 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal, es adecuada para la mayoría de las personas. Por ejemplo, un adulto que pesa 68 kilogramos debe ingerir cada día 54 gramos de proteína.

“La mayoría de los adultos que consumen cantidades adecuadas de proteínas solo pueden beneficiarse de una ingesta moderadamente más alta cuando intentan cambiar su composición corporal a propósito, como cuando hacen dieta o entrenan con fuerza”, aclara el profesor Wayne Campbell, miembro de este equipo de investigadores. “Los resultados no pretenden alentar a todo el mundo a aumentar su ingesta de proteínas en general”, continúa.

Para Joshua L. Hudson, director del equipo de Pardue, “esta investigación no evalúa si los adultos se beneficiarían o no de consumir más proteínas de las que consumen habitualmente. Esta distinción es importante porque la cantidad diaria recomendada es el estándar para evaluar la adecuación nutricional. Sin embargo, la mayoría de los adultos consumen más proteínas que las que se recomienda“.

Marketing para emprender dietas proteicas

Cuando las personas se encuentran en un estado metabólico neutro, sin perder peso ni levantar pesas, comer más proteínas no influye de manera diferente en su composición corporal, incluida la masa magra; lo que es consistente con que las dietas dietéticas recomendadas en la actualidad se adecuen a un peso corporal sedentario. Esto no incluye a adultos con diabetes tipo 2.

“Hay mucho estímulo, publicidad y marketing para emprender dietas altas en proteínas”, advierte Hudson. “Esta investigación respalda que, efectivamente, bajo ciertas condiciones, incluido el entrenamiento de fuerza y la pérdida de peso, moderadamente más proteína puede ser útil, pero eso no significa que todo el mundo necesite más en todo momento”.

Tres investigadores examinaron de forma independiente un total de 1.520 artículos publicados hasta agosto de 2018, utilizando las bases de datos PubMed, Scopus, CINAHL y Cochrane, con estudios adicionales identificados en artículos publicados con revisión sistemática.

Así, se identificaron 18 estudios con 22 grupos de intervención y 981 voluntarios. Los trabajos se seleccionaron en función de factores específicos, como la inclusión de adultos sanos, ingesta de proteínas, pérdida de peso y actividad física.

Las mujeres mayores consumen cantidades más bajas de proteínas

Las fuentes de proteína evaluadas incluyeron carnes magras y mínimamente procesadas, lácteos, huevos, nueces, semillas y legumbres.

Las conclusiones de este trabajo, según el profesor Campbell, son clínicamente más importantes en el caso de las mujeres y, especialmente, en las de mayor edad. “Se sabe que normalmente consumen cantidades más bajas de proteínas y deben mantener un peso corporal saludable y un entrenamiento de fuerza regular”, puntualiza.

Para perder peso, recomienda el nutricionista, en ningún caso se deben reducir todos los alimentos que se consumen habitualmente, porque inadvertidamente se reducirían las proteínas. En su lugar, “intente mantener o, incluso, aumentar moderadamente, los alimentos ricos en proteínas. Después vuelva a ingerir carbohidratos y aquellos alimentos que contienen grasas saturadas”, concluye.

No obstante, el profesor Campbell puntualiza que son necesarios más estudios para incluir la edad y el género. Este trabajo no se aplica a atletas de élite o personas que perdieron peso con cirugía bariátrica, ni se relaciona con suplementos protéicos.

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