

Un equipo de investigadores de la Universidad estatal de Carolina del Norte (EE UU) ha diseñado y desarrollado una técnica que utiliza cáscaras de huevo en polvo para producir aleaciones de magnesio de alta calidad. Su destino son los sectores automotriz, aeroespacial y biomédico.
Las cáscaras de huevo se utilizan como una alternativa económica y sostenible a los materiales de calcio convencionales, que se fabrican a partir de mineral (carbonato de calcio y óxido de calcio), mediante un proceso que consume mucha energía.
Sobre el estudio experimental que difunde Journal of Magnesium and Alloys, su autor principal, Bharat Gwalani, comenta que la innovadora técnica permite omitir un paso. “En lugar de procesar el mineral para obtener materiales de calcio y luego utilizarlos para producir metales o aleaciones metálicas, hemos demostrado que se puede producir una aleación metálica de alta calidad utilizando cáscaras de huevo”, añade.
Las cáscaras de huevo se componen en un 95 % de carbonato de calcio, y el proceso que han utilizado estos investigadores para incorporarla en aleaciones la convierte en óxido de calcio y calcio naciente.
Gwalani subraya que “esto tiene muchas ventajas. Las cáscaras de huevo son económicas. Y se consume mucha menos energía, ya que no es necesario pasar por el proceso de elaboración de productos de calcio a partir del mineral”.
Para este trabajo de prueba de concepto, los investigadores utilizaron cáscaras de huevo para producir aleaciones de magnesio más resistentes y duras que poseen una combinación de resistencia y peso que las hace útiles para aplicaciones como la electrónica y los equipos aeroespaciales.
“Se añade calcio al magnesio para mejorar sus propiedades mecánicas -explica Gwalani- porque queríamos comprobar si podíamos utilizar residuos biogénicos para producir los materiales de calcio necesarios durante el proceso de fabricación”.
Aleaciones de magnesio de alto valor
Para este proceso, los investigadores comienzan perforando una serie de agujeros espaciados uniformemente en un bloque cilíndrico de magnesio. Estos agujeros se rellenan con cáscaras de huevo molidas.
A continuación, el bloque se coloca dentro de un cilindro de acero. Un mandril de acero con un agujero en el centro se introduce en el cilindro. El mandril funciona esencialmente como un mortero, presionando el bloque de magnesio y haciéndolo girar a 300 revoluciones por minuto.
Este proceso se denomina extrusión por fricción-agitación. A medida que el mandril presiona y gira, ocurren varias cosas casi simultáneamente. El polvo de cáscara de huevo se mezcla con el magnesio circundante, creando fricción entre las partículas de cáscara y el metal. Esta fricción convierte el carbonato de calcio en óxido de calcio y calcio, produciendo la aleación de alta resistencia Mg₂Ca.
Finalmente, la presión descendente del mandril expulsa la aleación de magnesio a través del orificio, obteniendo una varilla extruida del producto final.
“Este trabajo demuestra que se pueden producir aleaciones de magnesio de alto valor y calidad utilizando un material de desecho biogénico económico y sostenible. Se trata de una forma escalable, energéticamente eficiente y ambientalmente responsable de producir compuestos a base de magnesio utilizando materiales de desecho biogénicos. Y ya hemos demostrado que este método tiene aplicaciones más allá del magnesio y las cáscaras de huevo”, asegura con cierta euforia este científico.
Este equipo demostró a principios de 2026 que este método de extrusión por fricción-agitación también es útil para producir compuestos magnéticos moliendo polvo magnético de samario-cobalto (SmCo₅) en chatarra de aluminio.
Este enfoque se alinea con los principios de la fabricación circular, al convertir los residuos agrícolas en refuerzos funcionales, ofreciendo una estrategia sostenible para materiales ligeros avanzados.


































