Más cerca de la vacuna contra intoxicaciones alimentarias por norovirus
Los científicos conocen bien la complicada estructura de la capa externa de estos agentes patógenos (cápside), que permite que el virus se adhiera a su huésped humano. Este conocimiento es clave para desarrollar una vacuna. Imagen: CSHL

Hasta la fecha, no existe vacuna contra los norovirus, una de las principales causas de intoxicaciones alimentarias que representan el 58% de todos los brotes y causan 685 millones de casos en todo el mundo cada año. No existe un terapéutico eficaz contra ellos.

Los científicos conocen bien la complicada estructura de la capa externa de estos agentes patógenos (cápside), que permite que el virus se adhiera a su huésped humano. Este conocimiento es clave para desarrollar una vacuna.

En las vacunas, los anticuerpos específicos reconocen las cápsides y se unen a ellas para que ya no puedan interactuar con las células humanas. “Necesitamos entender cómo se ven realmente las formas de la cápside del norovirus y las diferencias de forma entre diferentes cepas”, reconoce James Jung, de Cold Spring Harbor Laboratory (CSHL).

Jung y otros investigadores utilizaron un microscopio crioelectrónico para estudiar en alta resolución estructuras de cuatro cepas diferentes de norovirus. Así pudieron ver en alta definición la complicada arquitectura de las carcasas de virus. Sus conclusiones se publican en PNAS.

En opinión de Jung, cada cepa interactuará de manera diferente con las células humanas. Así, “la forma en que se unen los anticuerpos también será diferente. Las vacunas deben formularse para tener en cuenta las variaciones entre las cepas y las formas estructurales”. Así, las estructuras que presenta el estudio servirán como valiosísimas plantillas para facilitar las formulaciones de vacunas.

Cold Spring Harbor Laboratory en busca de la vacuna contra norovirus

Fundado en Nueva York a finales del siglo XIX, concretamente en 1890, el Cold Spring Harbor Laboratory es un referente mundial en investigación biomédica (cáncer, neurociencia), así como en biología de plantas y biología cuantitativa. Es una institución privada, sin fines de lucro, en la que trabajan 1.100 personas. De ellas, 600 son científicos y técnicos. Hasta la fecha, ocho de sus investigadores han conseguido el Premio Nobel.

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