Innovación milenaria para fabricar los Manuscritos del Mar Muerto
Los antiguos textos hebreos conocidos como 'Manuscritos del Mar Muerto' son algunos de los materiales escritos antiguos mejor conservados que se hayan encontrado hasta ahora.

Descubiertos por primera vez hace ahora setenta y dos años por pastores beduinos que buscaban una oveja perdida, los antiguos textos hebreos conocidos como los Manuscritos del Mar Muerto son algunos de los materiales escritos antiguos mejor conservados hasta la fecha.

En un trabajo realizado por investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y de las Universidades de Harvard y Hamburgo, se ofrece información nueva sobre los métodos para preservar mejor estos valiosos documentos históricos.

El estudio, publicado en Science Advances, se centró en un pergamino en particular, conocido como el Pergamino del Templo, entre los aproximadamente 900 rollos completos o parciales encontrados en los años posteriores a ese primer descubrimiento.

Los rollos fueron, en general, colocados en frascos y escondidos en once cuevas en las agrestes laderas al norte del Mar Muerto, en la región alrededor del antiguo asentamiento de Qumran, destruido por los romanos hace unos 2.000 años.

Para proteger su herencia religiosa y cultural de los invasores, los esenios escondieron sus valiosos documentos en las cuevas, a menudo enterradas bajo unos pocos metros de escombros y guano de murciélagos para frustrar a los saqueadores.

El ‘Pergamino del Templo’, el mejor conservado

Manuscritos del Mar Muerto
Los rollos fueron, en general, colocados en frascos y escondidos en once cuevas en las agrestes laderas al norte del Mar Muerto, en la región alrededor del antiguo asentamiento de Qumran, que fue destruido por los romanos hace unos 2.000 años.

El Pergamino del Templo es uno de los más grandes (unos siete metros y medio de largo) y mejor conservado, a pesar de que su material es el más delgado de todos (una décima de milímetro). Tiene la superficie de escritura más clara y blanca de todos los pergaminos.

Estas propiedades influyeron en Admir Masic, profesor asistente de ingeniería civil y ambiental del MIT, para estudiar cómo se fabricó el pergamino.

Los resultados de ese estudio revelan que el pergamino se procesó de una manera inusual, usando una mezcla de sales que se encuentran en las evaporitas, el material que quedó de la evaporación de las salmueras, pero que era diferente de la composición típica encontrada en otros pergaminos.

“El Pergamino del Templo es probablemente el más hermoso y mejor conservado”, dice Masic. “Tuvimos el privilegio de estudiar fragmentos del mismo en Jerusalén, en el Museo Santuario del Libro“, que fue construido específicamente para albergar los Manuscritos del Mar Muerto.

Análisis químico profundo de los Manuscritos del Mar Muerto

Un fragmento relativamente grande de ese pergamino es el tema principal del nuevo artículo. El fragmento, que mide aproximadamente 2,5 centímetros de ancho, se investigó utilizando una variedad de herramientas especializadas para analizar, en alta resolución, la composición química detallada de objetos relativamente grandes bajo un microscopio.

El profesor Masic recuerda que “pudimos realizar una caracterización no invasiva del fragmento a gran escala, a escala submicrométrica”. Un enfoque integrado que él y el coautor de este artículo, James Weaver, del Instituto Wyss de la Universidad de Harvard, desarrollaron para la caracterización de materiales biológicos y no biológicos.

“Estos métodos nos permiten mantener los materiales de interés en condiciones más amigables con el medio ambiente, mientras que recopilamos cientos de miles de espectros químicos y elementales diferentes a través de la superficie de la muestra, mapeando su variabilidad compositiva con extremo detalle”, dice Weaver.

Ese fragmento escapó a cualquier tratamiento desde su descubrimiento, por lo que no se alteraron sus propiedades. “Nos permitió examinar profundamente su composición original, revelando la presencia de algunos elementos en concentraciones inesperadamente altas”, subraya el profesor Masic.

Azufre, sodio y calcio esparcidos por la superficie

Los elementos que descubrieron incluían azufre, sodio y calcio en diferentes proporciones, esparcidos por la superficie del pergamino.

El pergamino está hecho de pieles de animales a las que se les eliminó todo el cabello y los residuos grasos sumergiéndolos en una solución de cal o mediante tratamientos enzimáticos y de otro tipo, raspándolos y luego estirándolos bien en un marco para que secara. En esa situación, a veces la superficie se frotaba con sales.

El equipo de investigadores aún no pudo evaluar de dónde proviene la combinación inusual de sales en la superficie del Pergamino del Templo. Pero está claro que este recubrimiento inusual, mezclado con estas sales, en el que se escribió el texto, ayudó a darle a este rollo una superficie blanca inusualmente brillante y quizá contribuyó a su estado de conservación, según Masic.

Y la composición elemental del revestimiento no coincide con la del agua del Mar Muerto, por lo que se sospecha que tuvo que provenir de un depósito de evaporita de otro lugar, aunque aún se desconoce si estaba lejos o cerca.

Comprender los detalles de esta tecnología antigua podría ayudar a proporcionar información sobre la cultura y la sociedad de ese tiempo y lugar, que desempeñó un papel central en la historia del judaísmo y del cristianismo. Entre otros asuntos, una comprensión de la producción de pergaminos y su química también podría ayudar a identificar falsificaciones de escritos supuestamente antiguos.

Preservación de los Manuscritos del Mar Muerto

Según Ira Rabin, uno de los coautores del artículo de la Universidad de Hamburgo en Alemania, “este estudio tiene implicaciones de gran alcance más allá de los Manuscritos del Mar Muerto. Por ejemplo, muestra que en los albores de la fabricación de pergaminos en el Medio Oriente se utilizaron técnicas que contrastan con la empleada en la Edad Media. El estudio también muestra cómo identificar los tratamientos iniciales, proporcionando así a los historiadores y conservadores un nuevo conjunto de herramientas analíticas para la clasificación de los Manuscritos del Mar Muerto y otros pergaminos antiguos”.

Esta información podría ser crucial para guiar el desarrollo de nuevas estrategias de preservación para estos manuscritos antiguos. Desafortunadamente, parece que gran parte del daño encontrado en los pergaminos no surgió de sus más de 2.000 años en las cuevas, sino de los esfuerzos por suavizarlos a la hora de desenrollarlos y leerlos inmediatamente después de su descubrimiento inicial, según explica Masic.

Además, los nuevos datos demuestran claramente que estos recubrimientos minerales únicos también son altamente higroscópicos: absorben fácilmente cualquier humedad en el aire y luego pueden degradar rápidamente el material subyacente.

Los resultados enfatizan aún más la necesidad de almacenar los pergaminos en un ambiente de humedad controlada en todo momento. “Podría haber una sensibilidad imprevista incluso a cambios de humedad a pequeña escala”, advierte el investigador.

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