Diabetes 2: Semaglutide logra pérdida de peso promedio de 10 kilos
Más de una cuarta parte de los pacientes pudieron perder más del 15% de su peso corporal. Este porcentaje está muy por encima de lo que se ha observado con cualquier otro medicamento administrado a diabéticos. Foto: Racool_studio/freepik

Una inyección semanal del innovador fármaco que se sintetiza de la molécula Semaglutide es suficiente para que los pacientes con diabetes 2 controlen su enfermedad y, además, consigan perder peso.

Los pormenores del último estudio sobre este medicamento, codirigido por la doctora Melanie Davies, de la Universidad británica de Leicester se acaban de publicar en The Lancet.

En este estudio, se detalla que dos tercios de los pacientes con diabetes tipo 2 se trataron con inyecciones semanales de una dosis de 2,4 miligramos de Semaglutide y pudieron perder, al menos, el 5% de su peso corporal al tiempo que lograron una mejora significativa en el control de la glucosa en sangre.

Otro dato de relieve es que más de una cuarta parte de los pacientes pudieron perder más del 15% de su peso corporal. Este porcentaje está muy por encima de lo que se ha observado con cualquier otro medicamento administrado a diabéticos.

La acreditada endocrinóloga Melanie Davies, que dirige el Centro de Diabetología de la Universidad de Leicester, comenta que los resultados conseguidos “representan una nueva era en el control del peso en personas con diabetes tipo 2, ya que marcan un cambio de paradigma real en nuestra capacidad para tratar la obesidad. Los resultados nos acercan a lo que vemos con una cirugía más invasiva”.

En este sentido, subraya que también es realmente alentador que junto con la pérdida de peso “vimos mejoras reales en la salud general de estos pacientes, con una mejora significativa en las puntuaciones de funcionamiento físico, presión arterial y control de glucosa en sangre”.

Ensayo multicéntrico en 12 países con ‘Semaglutide’

En este ensayo multicéntrico y multinacional participaron un total de 1.210 pacientes diagnosticados con diabetes 2, procedentes de 149 centros sanitarios de 12 países de América del Norte, Europa, América del Sur, Medio Oriente, Sudáfrica y Asia.

El tratamiento terapéutico (metmorfina y otros fármacos hipoglucemientas) que seguían todos ellos no conseguía un control suficiente del azúcar en sangre, por ejemplo. También seguían unas pautas de dieta y ejercicio físico, sin éxito.

Este ensayo forma parte del programa STEP (Semaglutide Treatment Effect for people with obesity Programme). Hasta el momento los resultados coinciden: el fármaco ayuda a estas personas con diabetes 2 a perder peso, concretamente entre 10 kilos y 17 kilos de su peso corporal.

La profesora Davies ha participado en los cuatro ensayos clínicos STEP que protagoniza la molécula Semaglutide. Otro dato importante es que Davies es la investigadora principal de una serie de grandes estudios globales en el campo de la diabetes, la obesidad, la actividad física, el comportamiento sedentario y las enfermedades cardiovasculares. Ha trabajado como experta para el Instituto Nacional para la Excelencia en la Salud y la Atención (NICE), de Reino Unido. Es autora, además, de más de 400 artículos originales en revistas revisadas por pares como The Lancet, New England Journal of Medicine y British Medical Journal.

Como se sabe, el sobrepeso y la obesidad son factores de relieve que contribuyen a la aparición de diabetes 2. Muchas personas con esta disfunción pueden controlarla siguiendo una dieta saludable, junto con ejercicio físico de forma regular y tomando medicamentos para ayudar a controlar su azúcar en sangre o lograr el control glucémico.

Sin embargo, una minoría significativa de estos pacientes no han logrado mejoría a pesar de seguir esas pautas. Precisamente, para este colectivo está destinada, en principio, la nueva molécula Semaglutide.

Diabetes 2 y obesidad

La insulina es una hormona producida en el páncreas por células especiales, llamadas beta. El páncreas está por debajo y detrás del estómago. La insulina es necesaria para mover el azúcar en la sangre (glucosa) hasta las células. Dentro de las células, esta se almacena y se utiliza posteriormente como fuente de energía.

Cuando se padece diabetes tipo 2, los adipocitos, los hepatocitos y las células musculares no responden de manera correcta a dicha insulina. Esto se denomina resistencia a la insulina. Como resultado de esto, el azúcar de la sangre no entra en estas células con el fin de ser almacenado como fuente de energía.

Como explica MedlinePlus, cuando el azúcar no puede entrar en las células, se acumula un nivel alto de esta en la sangre, que recibe el nombre de hiperglucemia. El cuerpo es incapaz de usar la glucosa como energía. Esto lleva a los síntomas de la diabetes tipo 2.

Por lo general, la diabetes tipo 2 se desarrolla lentamente con el tiempo. La mayoría de las personas con esta enfermedad tienen sobrepeso o son obesas en el momento del diagnóstico. El aumento de la grasa le dificulta al organismo el uso de la insulina de la manera correcta.

La diabetes tipo 2 puede presentarse también en personas que no tienen sobrepeso o que no son obesas. Esto es más común en los adultos mayores. Los antecedentes familiares y los genes juegan un papel importante en la diabetes tipo 2. Un bajo nivel de actividad, una dieta deficiente y el peso corporal excesivo alrededor de la cintura aumentan el riesgo de que se presente esta enfermedad.

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