Descubren cinco variantes biológicas en el mal de Alzheimer
Cada variante biológica de la enfermedad de Alzheimer puede requerir un tratamiento distinto, según los investigadores. Imagen: atlascompany/Freepik

Neurocientíficos holandeses han descubierto, de momento, cinco variantes biológicas de la enfermedad de Alzheimer que, en su opinión, pueden requerir un tratamiento distinto. Como resultado, los fármacos previamente probados -concluyen- pueden parecer incorrectamente ineficaces o sólo mínimamente eficientes.

La investigadora Betty Tijms y su equipo del Alzheimer Center Amsterdam, así como de la Universidad de Maastricht, describen los pormenores de este hallazgo en un estudio que difunde Nature Aging.

Es bien sabido que, en pacientes de Alzheimer, las proteínas amiloide y tau se agrupan en el cerebro. Además de estos cúmulos, también se implican otros procesos biológicos como la inflamación y el crecimiento de las células nerviosas.

Ahora y apoyándose en tecnología de última generación, estos neurocientíficos han podido medir estos procesos en el líquido cefalorraquídeo de pacientes con grupos de amiloide y tau. Concretamente, Betty Tijms y Pieter Jelle Visser examinaron un total de 1.058 proteínas de 419 personas diagnosticadas con la enfermedad.

Descubrieron que hay cinco variantes biológicas dentro de este grupo. La primera variante se caracteriza por una mayor producción de amiloide. En un segundo tipo, la barrera hematoencefálica se altera y hay una producción reducida de amiloide y un menor crecimiento de las células nerviosas. Además, las variantes difieren en el grado de síntesis de proteínas, el funcionamiento del sistema inmunológico y el funcionamiento del órgano que produce el líquido cefalorraquídeo.

Los pacientes con diferentes variantes de Alzheimer también mostraron diferencias en otros aspectos de la enfermedad. Por ejemplo, los investigadores encontraron un curso más rápido de la enfermedad en ciertos subgrupos.

Distintos fármacos para distintas variantes de Alzheimer

Estos hallazgos son de gran importancia para la investigación de fármacos, opinan estos neurocientíficos, ya que cada tipo de medicamento sólo podría funcionar en una variante de la enfermedad de Alzheimer. Por ejemplo, aquellos que inhiben la producción de amiloide pueden funcionar en la variante con mayor producción de amiloide, pero pueden ser perjudiciales en la variante con menor producción.

También es posible que los pacientes con una variante tengan un mayor riesgo de sufrir efectos secundarios, mientras que ese riesgo será mucho menor con otras variantes.

Este equipo ya está trabajando en el protocolo en un nuevo trabajo, que tiene el objetivo principal de demostrar que las variantes del mal de Alzheimer reaccionan de manera diferente a los medicamentos.

Como se explica en este trabajo, el líquido cefalorraquídeo (LCR) es el biofluido más accesible para estudiar la complejidad molecular de las enfermedades neurodegenerativas durante la vida.

Está en estrecho contacto con el cerebro y las concentraciones de proteínas en el LCR reflejan los procesos (pato)fisiológicos en curso del cerebro. Anteriormente, este equipo de neurocientíficos descubrió y replicó tres subtipos moleculares distintos de Alzheimer, mediante la investigación de las proteínas 707 y 204 en el LCR.

Las proteínas involucradas en estos subtipos representan procesos biológicos distintos, como la plasticidad neuronal, la activación inmune innata y la disfunción de la barrera hematoencefálica. Las alteraciones moleculares específicas de subtipo ya estaban presentes en una etapa muy temprana de la enfermedad, cuando la cognición aún estaba intacta y el daño neuronal aún era limitado.

Muchos de estos procesos moleculares también se identificaron previamente en estudios de proteómica tisular post mortem o de expresión génica de este mal. “Esto respalda el valor de la proteómica del LCR para detectar procesos fisiopatológicos de Alzheimer en pacientes vivos”, matizan los autores del estudio.

Sin tratamiento curativo

Por último, recuerdan que las técnicas proteómicas han mejorado mucho desde entonces y pueden detectar miles de proteínas en el LCR, lo que ofrece la oportunidad de analizar en detalle los procesos moleculares asociados con los subtipos de Alzheimer.

En este estudio, utilizaron estas técnicas y detectaron más de 3000 proteínas en el LCR en otra cohorte independiente de 609 individuos, para replicar y refinar los subtipos existentes, para probar si la mayor complejidad permite descubrir subtipos de Alzheimer adicionales y estudiar las causas subyacentes y los factores genéticos de estos subtipos.

Como explican expertos de Mayo Clinic, la enfermedad de Alzheimer es un trastorno del cerebro que empeora con el tiempo. Se caracteriza por cambios que derivan en depósitos de ciertas proteínas. Este mal hace que el cerebro se encoja y que las neuronas cerebrales, con el tiempo, mueran. No hay ningún tratamiento que lo cure.

El Alzheimer es la causa más común de demencia, un deterioro gradual en la memoria, el pensamiento, el comportamiento y las habilidades sociales. De los casi 55 millones de personas con demencia en todo el mundo, se estima que entre el 60 % y el 70 % padece Alzheimer.

Los signos tempranos de la enfermedad incluyen el olvido de eventos o conversaciones recientes. Con el tiempo, avanza hasta convertirse en un problema grave de la memoria y la pérdida de la capacidad para hacer las tareas cotidianas.

Los medicamentos pueden mejorar los síntomas o retardar su progresión. Los programas y servicios pueden ayudar a ofrecer apoyo a las personas con enfermedad de Alzheimer y a sus cuidadores.

En las etapas avanzadas, la pérdida grave de la función cerebral puede provocar deshidratación, desnutrición o infección. Estas complicaciones pueden ocasionar la muerte.

 

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