Adelgazan el oro de 18 quilates
El nuevo 'oro plástico' será especialmente demandado en la fabricación de relojes y joyas, pero también es adecuado para catálisis química, aplicaciones electrónicas o blindaje contra la radiación.

El investigador Leonie van’t Hag, postdoctorado en el laboratorio de ETH, en Zurich, bajo la dirección del profesor Raffaele Mezzenga, especialista en materiales blandos, ha conseguido crear una nueva forma de oro que pesa entre cinco y 10 veces menos que el tradicional de 18 quilates.

oro latex
En la imagen se aprecia el ingenio de látex como material base, que es increíblemente similar a una pepita de oro de 18 quilates. Foto: ETH Zurich

La mezcla convencional es generalmente tres cuartos de oro y un cuarto de cobre, con una densidad de aproximadamente 15 g/cm3. El nuevo oro tiene una densidad de solo 1,7 g/cm3. Y, sin embargo, sigue siendo oro de 18 quilates.

En lugar de un elemento de aleación de metal, y como explican en Advanced Functional Materials, estos científicos utilizaron fibras de proteínas y un látex de polímero para formar una matriz, en la que incrustaban discos delgados de nanocristales de oro.

Además, el oro liviano contiene innumerables pequeñas bolsas de aire invisibles a la vista. Las plaquetas de oro y el plástico se funden en un material que fácilmente puede procesarse mecánicamente.

Oro ‘plástico’ de 18 quilates

Así es como los investigadores consiguieron adelgazar el oro: primero, se añaden esos ingredientes en el agua y crean una dispersión. Después de añadir sal para convertir la dispersión en un gel, se reemplaza el agua por alcohol.

A continuación, colocan el gel de alcohol en una cámara de presión, donde se registran altas presiones y una atmósfera supercrítica de anhídrido carbónico. Cuando se libera la presión, se consigue un aerogel homogéneo. Se puede aplicar calor para recocer los polímeros plásticos, transformando así el material y compactando en la forma final deseada, conservando la composición de 18 quilates.

Este oro tiene las propiedades materiales de un plástico“, explica Mezzenga. Si un pedazo cae sobre una superficie dura, suena como plástico. Pero brilla como el oro metálico, y se puede pulir y trabajar en la forma deseada.

Los investigadores pueden incluso ajustar la dureza del material cambiando la composición del oro. También pueden reemplazar el látex en la matriz con otros plásticos, como el polipropileno.

No solo relojes y joyas

Como el polipropileno se licúa a una temperatura específica, el oro plástico hecho con él puede imitar el proceso de fusión del oro, pero a temperaturas mucho más bajas. Además, la forma de las nanopartículas de oro puede cambiar el color del material: las nanoplaquetas producen el brillo típico del oro, mientras que las nanopartículas esféricas de oro le dan al material un tono violeta.

Mezzenga detalla que “como regla general, nuestra técnica nos permite crear casi cualquier tipo de oro que elijamos, en línea con las propiedades deseadas”.

En este sentido, subraya que, si bien el oro plástico será especialmente demandado en la fabricación de relojes y joyas, también es adecuado para catálisis química, aplicaciones electrónicas o blindaje contra la radiación. Los investigadores han solicitado patentes tanto para el proceso como para el material.

De momento, los inversores y el mercado de metales preciosos no se han pronunciado ni a favor ni en contra del nuevo oro.

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