Las bacterias también pueden causar cáncer
Micrografía electrónica de H. pylori con múltiples flagelos (tinción negativa). Foto: Yutaka Tsutsumi, MD Profesor del Departamento de Patología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Salud de Fujita

En un artículo de revisión, las biólogas moleculares Pinku Mukherjee y Mukulika Bose, de la Universidad de Carolina del Norte (UNC) en Charlotte, sugieren la implicación de infecciones por bacterias que pueden causar una amplia variedad de tipos de cáncer.

El trabajo, publicado en Trends in Molecular Medicine, expone la probable implicación de interacciones microbianas (especialmente bacterianas) con la glucoproteína MUC1 en cánceres que involucran células epiteliales, incluidos los cánceres de colon, pulmones, estómago, hígado y páncreas.

Estas investigadoras recuerdan que las epiteliales son células que con frecuencia se especializan en fines de absorción o secreción, y para formar revestimientos o barreras en los órganos, incluidos los intestinos, los pulmones, el estómago, el hígado y los órganos reproductivos.

La proteína MUC1 es una transmembrana que se extiende fuera, a través y dentro de la membrana celular hasta el citoplasma, y está presente en casi todas las células epiteliales glandulares.

Se trata de un grupo de proteínas conocidas como mucinas, por su participación en las capas mucosas protectoras, cuyas características de formación de gel son causadas por las moléculas de azúcar que recubren parte de la longitud de la proteína (glucosolación).

Los azúcares, esencialmente, interactúan con las moléculas de agua, creando una barrera resbaladiza y viscosa para proteger las capas celulares contra los patógenos y el daño ambiental.

Relevante papel de la proteína MUC1 en cáncer

Pinku Mukherjee, profesora distinguida de investigación del cáncer de Irwin Belk y responsable del Departamento de Ciencias Biológicas de la UNC-Charlotte, ha realizado una considerable investigación sobre los papeles, sorprendentemente negativos, que la proteína MUC1 puede jugar en una variedad de cánceres.

La asociación de esta proteína con el cáncer es muy fuerte. Como se dice en el trabajo, el Instituto Nacional del Cáncer de EE UU clasificó a MUC1 como “el segundo mejor antígeno objetivo para el desarrollo de vacunas contra el cáncer”.

Pinku Mukherjee también trabaja en la interacción del cáncer y las infecciones por patógenos. “Ahora se sabe que alrededor del 20% de todas las neoplasias malignas, especialmente las malignidades epiteliales, se asocian con algún tipo de infección, viral o bacteriana, que es la causa principal de la inflamación persistente”, explica.

Poco conocimiento sobre las causas del cáncer asociado con infección de bacterias

En este sentido, Mukherjee recuerda que ahora los científicos poseen elevados conocimientos sobre virus y los mecanismos biológicos involucrados como, por ejemplo, la asociación del virus del papiloma humano (VPH) con el cáncer de cérvix.

“Pero se sabe muy poco sobre lo que puede causar el cáncer asociado con infecciones de bacterias”, apunta la investigadora. No obstante, cuando hay infecciones bacterianas que definitivamente se relacionan con el cáncer, como H. pylori con el de estómago y úlceras, “eso parece tener que ver con la persistencia básica de la bacteria “, asegura.

Las infecciones persistentes pueden ser diferentes debido a los efectos de sus ataques a largo plazo en los mecanismos de defensa celular. “Pero si estas infecciones bacterianas persistentes causan aberraciones en las capas epiteliales, las mucinas deben estar involucradas, porque cada célula epitelial glandular tiene mucinas y sabemos que las mucinas son la primera capa protectora en cualquier infección bacteriana”, puntualiza la doctora Mukherjee.

El doble juego de MUC1

MUC1 puede desempeñar un doble papel durante la infección, ya sea antiinflamatorio al evitar el ataque bacteriano o proinflamatorio, desencadenando procesos de inflamación que, a su vez, pueden causar malignidad.

El artículo examina estudios sobre una docena de infecciones comunes por bacterias y virus que se sabe que involucran a MUC1 y señala un número limitado de ejemplos en los que se conoce que la proteína desempeña un papel proinflamatorio.

Las científicas de UNC solo analizaron estos mecanismos en un pequeño número de cánceres asociados con infecciones. “Esperamos que nuestra hipótesis lleve a ver esto de una manera más científica”, reflexiona Pinku Mukherjee. “En lugar de estudiar solo las mucinas en las células cancerosas ya transformadas -concluye la bióloga molecular- debemos analizarlas antes de que las células se transformen para ver qué sucede”.

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