La obesidad protege frente a infecciones bacterianas graves
Un Índice de Masa Corporal (IMC) más elevado actúa como un escudo frente a infecciones bacterianas graves, según un estudio. Imagen: macrovector/freepik

Un trabajo de un grupo multidisciplinar de investigadores suecos concluye que la obesidad se relaciona con tasas de supervivencia mayores en pacientes hospitalizados por infecciones bacterianas graves. En otras palabras: un Índice de Masa Corporal (IMC) más elevado actúa como un escudo frente a esos agentes patógenos.

El equipo de expertos suecos de la Academia Sahlgrenska, de la Universidad de Gotemburgo y del hospital Skaraborg en Skövde, detallan su investigación en PLOS ONE. Los datos se recopilaron antes de la pandemia provocada por SARS-CoV-2, que causa Covid-19.

Está ampliamente demostrado que tanto la obesidad como el sobrepreso son factores de riesgo en múltiples enfermedades. Sin embargo, el estudio basado en la población que ha dirigido la profesora Åsa Alsiö incluyó observaciones, durante un período de nueve meses, de un total de 2.196 adultos que recibieron atención médica por sospecha de infección bacteriana grave en el hospital Skaraborg en Skövde.

Los investigadores siguieron a estos pacientes durante y después de su estancia en ese centro hospitalario. Así, los resultados de este trabajo demuestran que las mayores posibilidades de supervivencia se asociaron con un mayor índice de IMC tanto a corto como a largo plazo: a los 28 días y un año después de la hospitalización.

Las diferencias en las tasas de supervivencia fueron claras. En el grupo de peso normal, el 26% falleció en un año. Las cifras correspondientes en los grupos con un IMC más alto oscilaron entre el 9 y el 17%.

Obesidad y protección contra infecciones

Las encuestas ocasionales de grupos limitados de pacientes han mostrado previamente resultados similares. Los nuevos hallazgos aclaran y confirman la paradoja de la supervivencia de la obesidad; esto es, que el sobrepeso y la obesidad ofrecen protección contra infecciones bacterianas graves.

Åsa Alsiö, profesora adjunta de enfermedades infecciosas en la Academia Sahlgrenska y consultora principal de enfermedades infecciosas en Skövde, es la primera autora del estudio. “En el contexto de la mayoría de las otras enfermedades -explica-, el sobrepeso y la obesidad son desventajosos. Esto se aplica a varios tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares y, en particular, en Covid-19, en el que un IMC más alto se asocia con una mortalidad más alta”.

Reconoce, no obstante, que desconocen cómo el sobrepeso y la obesidad puede beneficiar a pacientes con infecciones bacterianas, o si se relaciona con las funciones del sistema inmunológico y cómo se regulan. “Se necesita más conocimiento sobre cómo el sobrepeso afecta el sistema inmunológico. Una categoría de pacientes en la que podría estudiarse son los individuos que se someten a cirugía bariátrica”, matiza.

Por su parte, Gunnar Jacobsson, de Sahlgrenska Academy y consultor principal en enfermedades infecciosas del hospital Skaraborg en Skövde, señala que “la pandemia actual ha puesto de relieve los grupos de pacientes vulnerables y las personas con sobrepeso se han visto muy afectadas. Tal vez la experiencia y el manejo de la atención de aquellos con infecciones bacterianas graves se puedan utilizar para mejorar el pronóstico de Covid-19 y el sobrepeso”.

A nivel mundial, la obesidad aumenta a un ritmo alarmante. “Se necesitan más conocimientos para arrojar luz sobre cómo el peso corporal afecta las defensas del organismo contra las infecciones, para que el tratamiento pueda individualizarse”, asegura Jacobsson.

Conexión obesidad y cáncer

Por otra parte, las anomalías metabólicas e inflamatorias multifactoriales en la obesidad, independientemente o en combinación, parecen ser el vínculo biológico crítico con el cáncer y las disparidades de salud raciales y de género, como concluyen investigadores estadounidenses en Obesity, en dos trabajos.

Sin embargo, la interrelación específica entre estos factores sigue siendo en gran parte desconocida para los expertos. Destacan que aunque el mantenimiento de un peso saludable es un principio fundamental para prevenir el cáncer, en el contexto de un determinado fenotipo metabólico e inflamatorio que queda por definir, la obesidad parece ser una ventaja para la inmunoterapia anticancerígena.

Esta es la opinión de la profesora María D. Sánchez-Pino, del Stanley S. Scott Cancer Center y del Departamento de Genética del Centro de Ciencias de la Salud de Lousiana State University Health, en Nueva Orleans. Esta investigadora nacida en Colombia es la autora principal de un trabajo sobre células inmunosupresoras mieloides asociadas a la obesidad.

La profesora Sanchez-Pino puntualiza que “descifrar los mecanismos moleculares mediante los cuales los factores metabólicos asociados a la obesidad activan o mejoran la función de las células supresoras derivadas de mieloides (MDSC) y los macrófagos inmunosupresores permitirá identificar biomarcadores para el pronóstico y las respuestas terapéuticas, así como para descubrir dianas potenciales para terapias farmacológicas. Y, más tarde, posiblemente, interrumpir el vínculo inflamatorio fisiopatológico entre la obesidad y el cáncer”.

Obesidad según raza y género

En líneas generales, la investigación de la profesora Sánchez-Pino se ha centrado en comprender los mecanismos en diferentes enfermedades inflamatorias crónicas, como tuberculosis, alergia, queratitis por herpes, cáncer y, más recientemente, obesidad.

Dado el impacto significativo de las células inmunitarias reguladoras en la inflamación crónica, durante los últimos años, María Dulfary Sánchez-Pino ha estudiado el papel de las células supresoras derivadas de mieloides (MDSC), como un vínculo biológico entre la obesidad y el riesgo de cáncer.

En el equipo de esta investigadora figura Justin Brown, del Centro de Investigación Biomédica Pennington de LSU, en Baton Rouge.

Brown también describió en otro estudio sobre obesidad y riesgo de cáncer en adultos blancos y negros que “las diferencias significativas en las asociaciones predictivas de obesidad y riesgo de cáncer se explican por la raza y el sexo”. Para llegar a esta conclusión involucró a un total de 18.296 adultos caucásicos y afroamericanos diagnosticados de cáncer.

El IMC y la circunferencia de la cintura no se asociaron positivamente con el riesgo de cáncer en los hombres de raza negra. Sin embargo, entre los hombres y mujeres blancas y negras, un IMC y una circunferencia de la cintura mayores se asociaron con un mayor riesgo de cáncer.

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