La aspirina activa genes protectores frente al cáncer
La ingesta de aspirina se asocia con una reducción del 29 % en la incidencia de cáncer colorrectal. Foto: rawpixel/Freepik

Investigadores de la Universidad Ludwig-Maximilians, en Munich (Alemania), concluyen en un elegante estudio que tiene a la aspirina como protagonista, que este fármaco actúa en una vía de señalización que han identificado ahora, inhibiendo la aparición de cáncer colorrectal.

En el estudio que difunde Cell Death and Disease, dirigido por el profesor Heiko Hermeking, la conclusión más relevante es que la aspirina y su metabolito activo salicilato se han convertido en agentes prometedores para la quimio-prevención del cáncer colorrectal.

Según datos del Observatorio Mundial del Cáncer (GCO), el cáncer colorrectal (CCR) es la tercera neoplasia maligna más comúnmente diagnosticada, con más de 1,9 millones de casos anuales en todo el mundo y la segunda causa de mortalidad por cáncer, responsable de más de 900.000 muertes.

Las estrategias de detección basadas en colonoscopia han demostrado su potencial para disminuir la incidencia y la mortalidad del CCR. Otra estrategia para reducir la aparición de este carcinoma, como se dice en este estudio, es el uso de fármacos quimiopreventivos. Entre ellos, la aspirina es quizás la sustancia más prometedora.

Como es bien sabido, la aspirina (ácido acetilsalicílico), es un fármaco antiinflamatorio no esteroideo con acciones analgésicas y antipiréticas. Sin embargo, varias décadas de investigación también proporcionaron pruebas considerables que demuestran su potencial para la prevención del cáncer, en particular el CCR.

Un análisis conjunto de 10 estudios y controles, con más de 8.000 casos de CCR, demostró que la ingesta de aspirina se asocia con una reducción del 29 % en la incidencia de cáncer colorrectal.

Cascada de estudios con miles de casos

Otro metaanálisis de casos y controles de 17 estudios, con más de 12.000 casos de CCR, demostró que el uso regular de aspirina se asocia con un riesgo reducido de este carcinoma. Además, un metaanálisis de cuatro ensayos controlados aleatorios con más de 14.000 pacientes con CCR encontró que el tratamiento con aspirina durante cinco o más años, en dosis de 75 a 300 miligramos/día reduce el riesgo a largo plazo de CCR en un 24 %.

En este orden de cosas, en 2015, el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos aprobó la aspirina como el primer agente farmacológico para la quimioprevención del cáncer en una población que no se caracteriza por tener un alto riesgo de desarrollar cáncer.

Además de la prevención del cáncer, varios estudios han demostrado que el uso de aspirina después del diagnóstico de CCR se asoció con una reducción de la mortalidad.

Ahora, este equipo de científicos recuerda también un metanálisis reciente de 27 estudios con más de 230.000 pacientes con CCR, que demostró que el uso de aspirina después del diagnóstico se asocia con una mejora en la supervivencia específica del mismo y la supervivencia general.

Los pacientes con CCR tratados con una dosis baja diaria de aspirina -dicen también- tienen menos probabilidades de desarrollar CCR en estado avanzado, lo que sugiere que la aspirina afecta la progresión de los cánceres colorrectales establecidos.

Citando el trabajo de Needs y Brooks que apareció en Clin. Pharmacokinet en 1985, este equipo recuerda que, después del consumo oral, la aspirina se absorbe principalmente en el estómago y la parte superior del intestino delgado.

La vida media de este fármaco es de, aproximadamente, 20 minutos, ya que se descompone para generar ácido salicílico y salicilato.

Mecanismos moleculares de la aspirina

En este punto, reconocen que “los mecanismos moleculares por los cuales la aspirina disminuye el inicio y la progresión del CCR no se comprenden completamente. La aspirina actúa directamente sobre las células CCR e, indirectamente, afectando el microambiente del tumor”.

Como detallan en este estudio, la aspirina induce la producción de dos moléculas de microARN (miARN), supresoras de tumores, llamadas miR-34a y miR-34b/c. Para ello, se une y activa la enzima AMPK que, a su vez, altera el factor de transcripción NRF2 de modo que migra al núcleo celular y activa la expresión de los genes miR-34.

Para que esta activación tenga éxito -matizan-, la aspirina suprime adicionalmente el producto oncogén c-MYC, que de otro modo inhibe el factor de transcripción NRF2.

En general, los resultados demuestran que los genes miR-34 son necesarios para mediar el efecto inhibidor de la aspirina sobre las células de cáncer colorrectal. Por tanto, la aspirina no pudo prevenir la migración, la invasión y la metástasis en células cancerosas deficientes en miR-34.

Así las cosas, ya se sabía que los genes miR-34 son inducidos por el factor de transcripción p53 y median sus efectos. “Sin embargo, nuestros resultados demuestran que la activación de los genes miR-34 por la aspirina se produce independientemente de la vía de señalización p53”, subraya el profesor Hermeking.

En su opinión, “esto es importante porque el gen que codifica p53 es el gen supresor de tumores inactivado con mayor frecuencia en el cáncer colorrectal. Además, en la mayoría de los demás tipos de cáncer, p53 se inactiva en muchos casos mediante mutaciones o virus. Por lo tanto, en el futuro, la aspirina podría utilizarse terapéuticamente en estos casos”.

 

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