Definitivamente, la luna Europa de Júpiter no alberga vida en su fondo marino

Así de concluyente es el innovador trabajo de científicos que trabajan en Estados Unidos. Termina así una larga discusión entre los expertos que han defendido durante décadas esta posibilidad

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Definitivamente, la luna Europa de Júpiter no alberga vida en su fondo marino
Esta concepción artística muestra una vista simulada desde la superficie de Europa, la luna de Júpiter. Su superficie, potencialmente áspera y helada, con zonas rojizas que los científicos esperan comprender mejor, se aprecia en primer plano. El planeta gigante Júpiter se alza imponente en el horizonte. Crédito: NASA/JPL-Caltech

Un nuevo estudio de la Universidad de Washington en St. Louis (EE UU) desmiente la idea de que la luna Europa del planeta Júpiter pueda albergar vida en su fondo marino. Termina así una larga discusión entre los expertos que han defendido durante décadas esta posibilidad.

El profesor Paul Byrne, experto en Ciencias de la Tierra, Ambientales y Planetarias de ese campus y coordinador del estudio que difunde Nature Communications, dirigió un equipo de científicos que consideran el tamaño de la luna, la composición de su núcleo rocoso y las fuerzas gravitatorias de Júpiter, y concluyen que carece del movimiento tectónico, fuentes hidrotermales cálidas o cualquier otro tipo de actividad geológica submarina que, presumiblemente, sería un prerrequisito para la vida.

El profesor Byrne matiza que si se pudiera “explorar ese océano con un submarino a control remoto, predecimos que no veríamos nuevas fracturas, volcanes activos ni columnas de agua caliente en el fondo marino. Geológicamente, no hay mucho movimiento ahí abajo. Todo estaría en calma. Y en un mundo helado como Europa, un fondo marino en calma bien podría significar un océano sin vida”.

Este equipo de investigadores combinó datos conocidos sobre la luna Europa con inferencias extraídas de la geología de la Tierra y otros cuerpos. Se cree que la capa de hielo de Europa tiene entre 15 kilómetros y 25 kilómetros de espesor, y el océano cubre toda la luna hasta una profundidad de hasta un centenar de kilómetros. Es probable que contenga mucha más agua que la Tierra.

Bajo ese hielo y agua se encuentra un núcleo rocoso análogo al de la Tierra. Aunque el núcleo terrestre aún arde intensamente, estos científicos calculan que el calor del núcleo de Europa se habría escapado hace miles de millones de años.

Luna Europa

El equipo también calculó las fuerzas gravitacionales de Júpiter, una atracción que puede ser lo suficientemente intensa como para mantener geológicamente activa una luna. En Ío, su luna más interna, la gravedad de Júpiter genera mareas y calienta las rocas bajo su superficie helada. De hecho, Ío es el cuerpo con mayor actividad volcánica del sistema solar.

Las mareas en Ío son especialmente violentas debido a que la luna tiene una órbita errática que la acerca periódicamente a Júpiter -aclara el profesor Byrne- pero la órbita de Europa es relativamente estable y distante, lo que reduce la probabilidad de que se produzcan fuerzas de marea considerables.

En su opinión, es factible que “Europa experimente cierto calentamiento por mareas, razón por la cual no está completamente congelada. Y es posible que haya experimentado un calentamiento mucho mayor en el pasado lejano. Pero hoy en día no hay volcanes surgiendo del hielo como los que vemos en Ío, y nuestros cálculos sugieren que las mareas no son lo suficientemente fuertes como para generar actividad geológica significativa en el fondo marino”.

La tranquila geología del fondo marino de Europa no ofrece muchas posibilidades de vida contemporánea bajo el hielo, asegura Byrne. “Simplemente, no parece haber suficiente energía para sustentar la vida, al menos hoy en día”, matiza.

Para el año 2031 se prevé que la sonda Europa Clipper tome fotografías de la superficie de Europa, que serán muy útiles a los científicos para llevar a cabo mediciones más precisas de su capa de hielo y océano.

A este investigador no le preocupa que no encuentren vida en esta luna. “Estoy seguro de que hay vida ahí fuera, aunque esté a cien años luz de distancia”, afirma.