Tratan con éxito el cáncer de piel con nanopartículas
Orientación de nanomedicinas mediante el efecto de permeabilidad y retención mejoradas (EPR). Los vasos tumorales contienen grandes fenestraciones entre las células endoteliales: esta característica estructural permite que las nanopartículas (NP) alcancen la matriz y las células tumorales por efecto EPR. Imagen: CC BY 3.0/Giuseppina Bozzuto, Agnese Molinari

Un equipo de investigadores de la Universidad de Yale inyectó en cáncer de piel nanopartículas sobre la base de un polímero, que llevaba en su interior un fármaco quimioterápico. La clave del éxito del tratamiento es que las nanopartículas son bioadhesivas, es decir, se unen a los tumores y permanecen así el tiempo suficiente para acabar con una cantidad significativa de células cancerosas.

Como señala el profesor Michael Girardi, director de este estudio y vicepresidente de Dermatología en la Facultad de Medicina de Yale, “para muchos pacientes, tratar el cáncer de piel es mucho más complicado de lo que sería si hubiera una forma más eficaz, con un procedimiento simple como una inyección”.

Para el profesor Girardi, el Santo Grial de la Dermatología es encontrar una forma más sencilla de tratar cánceres de piel, como los carcinomas de células basales y el de células escamosas. En su trabajo, publicado en Proceedings of National Academy of Sciences, inyectaron nanopartículas que, en su interior, llevaba un quimioterápico.

Para este tratamiento, los investigadores inyectaron en los tumores nanopartículas a base de polímero que llevan un agente de quimioterapia. La clave del éxito del tratamiento es que las nanopartículas son bioadhesivas; esto es, se unen a los tumores y permanecen adheridas el tiempo suficiente para matar una cantidad significativa de células cancerosas.

“Cuando se inyectan nuestras nanopartículas en un tumor, resulta que se retienen muy bien dentro de él”, destaca Mark Saltzman, profesor de Ingeniería Biomédica, Ingeniería Química y Ambiental de la Fundación Goizueta y profesor de Fisiología.

“Se acumulan y se unen a la matriz del tumor -subraya- por lo que una sola inyección dura mucho tiempo. Las nanopartículas permanecen allí y liberan lentamente los compuestos. Es necesario para deshacerse de la lesión”.

Nanopartículas directas al cáncer de piel

Para su comparación, el mismo fármaco se inyectó libremente en tumores de modelos de control sin las nanopartículas. Descubrieron así que los tumores disminuían de una forma más significa cuando los medicamentos se administraban mediante nanopartículas.

También es fundamental para la terapia que el tratamiento se pueda combinar con un agente que estimule el sistema inmunológico del organismo.

Así, el profesor Girardi denomina a este proceso matar y emocionar. “No quiere simplemente matar las células y dejarlas allí -puntualiza- quiere estimular el sistema inmunológico para que limpie el desorden y también reaccione contra las células que podrían no haberse destruido directamente. Así que es un ataque de dos frentes contra el cáncer”.

En muchos casos, eliminar los tumores con una inyección podría reducir la necesidad de cirugía, opinan estos investigadores. También puede evitar posibles infecciones de heridas y otras complicaciones. Además, recuerdan que algunos pacientes con otras afecciones son malos candidatos para la cirugía. “En estos estudios, utilizamos una sola inyección y así es como nos gustaría que funcionara clínicamente”, opina el profesor Saltzman.

El laboratorio de este científico, especializado en nanopartículas, trabajó para optimizar la capacidad de transporte de fármacos de las partículas para administrar la mayor cantidad posible del agente quimioterápico en una sola dosis.

Debido a que el contenido de la nanopartícula permanece en el sitio del tumor, el sistema de administración permite el uso de medicamentos potencialmente fuertes. Como la quimioterapia convencional afecta a todo el cuerpo y puede tener efectos secundarios graves, la toxicidad de estos medicamentos administrados en nanopartículas es más limitada.

Tanto Girardi como Saltzman, miembros del Yale Cancer Center, trabajan con la empresa de nueva creación Stradefy Biosciences Inc., que tiene previsto avanzar en el desarrollo preclínico de esta tecnología para llevar a cabo los necesarios ensayos clínicos.

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