Células T citotóxicas: ¿La clave de la longevidad?
Los supercentenarios son un grupo extremadamente raro y único. En 2015 se contabilizaron más de 61.000 japoneses mayores de 100 años, y solo 146 que habían cumplido 110 años. Foto: Freepik

Un equipo de inmunólogos japoneses del Centro Riken para la Ciencia Médica Integrativa (IMS) y de la Escuela de Medicina de la Universidad de Keio utilizan el análisis de ácido ribonucleico (ARN) unicelular para descubrir que la longevidad de los supercentenarios, es decir, las personas mayores de 110 años, tienen que ver con el exceso de un tipo de células inmunitarias llamada células T CD4 citotóxicas.

Los supercentenarios son un grupo extremadamente raro y único. En 2015 se contabilizaron más de 61.000 japoneses mayores de 100 años, y solo 146 que habían cumplido 110 años.

Los científicos destacan que estas personas fueron relativamente inmunes a enfermedades infecciosas y al cáncer durante toda su longevidad. Coincidieron en que podrían tener un sistema inmunitario particularmente fuerte, así que se propusieron averiguar el porqué.

Observaron las células inmunes circulantes de siete supercentenarios, así como de un grupo de control integrado por cinco voluntarios de entre 50 y 80 años. Encontraron en el primer grupo una proporción mayor de células T citotóxicas que expresan los linfocitos CD4 en su superficie.

Células T CD4 citotóxicas, características de la longevidad de los supercentenarios

Como explican en su estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), descubrieron que, si bien el número de células B era menor en los supercentenarios, la cantidad de células T era aproximadamente la misma.

En particular, el número de un subconjunto de células T aumentaba en los supercentenarios. Al analizar estas células, los científicos dirigidos por el doctor Kosuke Hashimoto hallaron que los supercentenarios tenían un nivel muy alto de células T citotóxicas. Esto significa que pueden matar a otras células. A veces representan el 80% de todas las células T, en comparación con solo el 10 o 20% en los controles.

Normalmente, las células T con marcadores conocidos como CD8 son citotóxicas y las que tienen el marcador CD4 no lo son, por lo que estos investigadores pensaron que quizá las células positivas para CD8 aumentaban. Pero no fue así. Parece que las células CD4 positivas de los supercentenarios habían adquirido el estado citotóxico.

Curiosamente, cuando los investigadores analizaron la sangre de donantes jóvenes, había relativamente pocas células T citotóxicas positivas para CD4, lo que indica que no era un marcador de la juventud sino una característica especial de los supercentenarios y su longevidad.

Nuevos caminos en la lucha contra el cáncer

Para ver cómo se produjeron estas células especiales, el equipo examinó la sangre de dos supercentenarios en detalle y descubrió que las células habían surgido de un proceso de expansión clonal, lo que significa que muchas de ellas eran la progenie de una sola célula ancestral.

Para Piero Carninci, del equipo de investigadores y subdirector de IMS, “esta investigación muestra cómo el análisis de transcripción de células individuales puede ayudarnos a comprender cómo los individuos son más o menos susceptibles a las enfermedades”.

Las células CD4 positivas generalmente funcionan generando citocinas, mientras que las células CD8 positivas son citotóxicas y, según la investigación, puede ser que la combinación de estas dos características les permita a estos individuos ser especialmente saludables.

“Creemos que este tipo de células, que son relativamente poco comunes en la mayoría de los individuos, incluso jóvenes, son útiles para luchar contra los tumores y podría ser importante para la inmunovigilancia”, apunta Carninci. Y concluye: “Esto es emocionante ya que nos ha dado nuevas ideas sobre cómo las personas que viven vidas muy largas pueden protegerse de afecciones como infecciones y cáncer”.

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