Barbacid, ilusión y excelencia en la investigación

Sería injusto no reconocer la labor de otros muchos españoles y extranjeros que, desde hace tiempo, y con la misma ilusión y probablemente igual tasa de excelencia en sus estudios que Mariano Barbacid, siguen trabajando en sus laboratorios de nuestro país por encontrar resquicios para acabar con esta plaga.

Lamentablemente, algunos se han ido, desilusionados por las promesas incumplidas de gobiernos de uno u otro color que desprecian la investigación, el desarrollo y la innovación, a pesar de sus declaraciones públicas.

No es momento, creo, de abundar en la ineficacia de muchos de estos políticos, pero sí de dejar muy claro que, posiblemente, la única persona que, de verdad, ha apostado por la Ciencia en España, en todas sus disciplinas, ha sido Cristina Garmedia. En otra ocasión me remitiré a los hechos.

Hoy, 4 de febrero, con ocasión del Dia Mundial del Cáncer establecido desde hace años por la Organización Mundial de la Salud (OMS), BIOTECH MAGAZINE & NEWS no podía dejar, una vez más, de poner en valor el esfuerzo de nuestros científicos.

Vídeo: Asociación Española Contra el Cáncer

¿Por qué Mariano Barbacid? Es una pregunta lógica para la que existen una porción de respuestas pero, probablemente, la de mayor calado es por su reciente trabajo sobre el cáncer de páncreas, que logró eliminar en roedores.

A finales de diciembre escribí, a propósito de este avance científico, en La Razón, que su trabajo continúa para, en un futuro que cada vez está mas próximo, conseguir los mismos resultados en humanos. Es cierto que se trata de investigación básica, pero sin ella es imposible la investigación clínica.

Barbacid creó el CNIO cuando regresó a España

Pero hay más, porque todo descubrimiento tiene una historia que, con el tiempo, se conoce con detalle. De nada le sirvió a Mariano Barbacid ser uno de los investigadores españoles más citados y reconocidos dentro y fuera de España, para acceder a la financiación oficial, la del CNIO, centro que creó cuando regresó a nuestro país a finales de la década de los noventa, desde Estados Unidos.

El dinero le llegó desde la empresa privada. Aunque, de momento, los pacientes de este agresivo tumor no se puedan beneficiar de este avance, Mariano Barbacid y su equipo han conseguido allanar el camino para el desarrollo de terapias eficaces. Y este logro no es fruto de la casualidad, sino de la perseverancia, del esfuerzo y de la excelencia.

Este investigador es el ejemplo más claro de esta frase que el desaparecido profesor Ángel Martín-Municio, el mejor defensor que ha tenido la Ciencia en España cuando fue vicerrector de Investigación de la Universidad Complutense y luego presidente de la Real Academia de Ciencias y miembro de la Española: “El esfuerzo y la excelencia tienen su recompensa”.

primer oncogén humano 1982
De izquierda a derecha, Mariano Barbacid, Simonetta Pulciani y Eugenio Santos, descubridores del primer oncogén humano en 1982. Foto: NIH

Mariano Barbacid aisló y clonó, hace 37 años ya, el primer oncogén humano. Este hallazgo proporcionó la primera evidencia para el establecimiento de las bases moleculares del cáncer. Poco después, aún en Estados Unidos, consiguió identificar la familia TRK de proteínas quinasas de tirosina, como los receptores de neurotrofinas.

Como ha manifestado públicamente este científico, es importante que los oncólogos puedan valorar la eficacia de llevar a cabo estratificaciones moleculares que pueden salvar vida, “aunque sea en un porcentaje pequeño de pacientes -destaca Barbacid-, en lugar de dar tratamientos estándar sin conocer el espectro mutacional del tumor que están tratando”.

Premio Investigador del año a Mariano Barbacid

Con ocasión de haber sido elegido por La Razón investigador del año 2019, Mariano Barbacid hizo unas declaraciones a este medio en las que explicaba que su equipo tiene en marcha diversos proyectos de investigación, centrados en los oncogenes KRAS que “creemos pueden llegar a tener una aplicación práctica. Estos oncogenes están implicados en un 25% de todos los tumores humanos incluidos el cáncer de páncreas, el de pulmón no microcítico y el carcinoma colorectal. Además –subrayaba Barbacid- se da la circunstancia de que a pesar del grandísimo esfuerzo de la industria farmacéutica durante la última década, todos los inhibidores contra estos tumores han fracasado en ensayos clínicos”.

En su opinión, “la razón de estos fracasos, como ya apuntamos hace tiempo, es que las dianas seleccionadas son esenciales para la vida por lo que su inhibición causa toxicidades aún peores que la quimioterapia. Nuestros estudios están demostrando que la eliminación de la quinasa RAF1 induce un importante efecto terapéutico con toxicidades muy tolerables, abre de nuevo la esperanza de poder desarrollar inhibidores selectivos que hagan revertir estos tumores sin causar excesivo daño a las células normales, el holy grail de toda terapia anti-tumoral”.

En este punto, Mariano Barbacid reconocía que “ahora hace falta que podamos conseguir la financiación necesaria para poder llevar a cabo estos estudios, ya sea del Consejo Europeo de Investigación (ERC) o de organizaciones privadas, pues me temo que la financiación del Ministerio de Ciencia va seguir bajo mínimos”.

El reto: seguir investigando

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“Afortunadamente, tengo la misma pasión por investigar que hace 20 años, cuando volví a España a poner en marcha el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO)”, afirma Barbacid. Foto: Fundación Gala

Seguir investigando. Este es el reto que Mariano Barbacid tiene planteado para un futuro que empieza a ser presente. “Afortunadamente, tengo la misma pasión por investigar que hace 20 años, cuando volví a España a poner en marcha el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas. Por lo tanto, le pese a quien le pese, voy a seguir investigando mientras la cabeza y los recursos no me fallen. Este año se ha aprobado un fármaco, Larotrectinib, muy eficaz contra el oncogén TRK que descubrimos en los años ochenta, por lo que ya puedo presumir de haber contribuido, aunque solo sea mínimamente, a mejorar las respuestas de aquellos pacientes de cáncer portadores de esta mutación”.

“Ahora –termina- me gustaría que durante esta nueva década que se nos abre pueda ayudar a conseguir, ya sea directa o indirectamente, un fármaco eficaz contra los tumores causados por los oncogenes KRAS, algo que indudablemente tendría un grandísimo impacto en la larga lucha contra el cáncer”.

Buscando financiación porque el CNIO se la niega

Paralelamente, Mariano Barbacid está en búsqueda permanente de financiación para seguir investigando en el cáncer de páncreas y en otros proyectos porque, aunque parezca increíble, el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) que él creó y que todavía dirige María Blasco, no le da un céntimo para su trabajo. Esto es así desde hace tiempo.

Y esto ¿por qué? El CNIO y el Ministerio de Ciencia o el de Economía o el de Sanidad, porque es tal el entramado que ya no se sabe a dónde pertenece, debería dar una explicación. Principalmente, porque ese organismo se nutre de los Presupuestos Generales del Estado; es decir, del dinero que aporta una gran mayoría de españoles a través de los impuestos.

Esa es otra historia que merece un desarrollo mayor y que, en breve, contaremos con detalle en BIOTECH MAGAZINE & NEWS.

De momento y además de seguir en sus líneas de investigación, Mariano Barbacid prepara varias conferencias. Una la dictará hoy, 4 de febrero, en Almendralejo, organizada por la Asociación Oncológica Tierra de Barros, que preside Manuel Esperilla. Hablará sobre La oncología en el siglo XXI: medicina de precisión e inmunoterapia. En el Periódico de Extremadura de hace unos días, Esperilla dejaba muy claro que Barbacid es uno de los seis españoles que está en la Academia de Ciencias de Estados Unidos.

En julio, el profesor Barbacid abrirá el XIV Congreso Anual de Biotecnología de Zaragoza y, en octubre, en el marco del congreso de la European Society of Medical Oncology (ESMO), dictará una conferencia magistral sobre los genes neurotróficos de tirosina quinasa (NTRK1, NTRK2 y NTRK3) que conducen a la tumorigénesis en una amplia gama de tipos de tumores. Precisamente, los tumores de fusión NTRK pueden ser atacados mediante el uso de un nuevo fármaco inhibidor de TRK para tumores sólidos avanzados.

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