Coca-Cola puede anular resultados de investigaciones que financia
Una cláusula de contrato podría permitir a Coca-Cola "anular" los hallazgos de algunas de las investigaciones de salud que financia en universidades públicas de Estados Unidos y Canadá.

Un estudio de más de 87.000 documentos obtenidos a través de solicitudes de Libertad de Información (FOI) revela una cláusula de contrato que podría permitir a Coca-Cola “anular” los hallazgos de algunas de las investigaciones de salud que financia en universidades públicas de Estados Unidos y Canadá.

Las conclusiones de este trabajo, publicado en Journal of Public Health Policy, identifican varias cláusulas en documentos legales que le dan a esa compañía la posibilidad de conocer antes de su publicación cualquier hallazgo de las investigaciones que financia. Y esto, combinado con el derecho de “terminar sin razón” y retirarse con los datos y la propiedad intelectual.

En conjunto, estas cláusulas podrían suprimir la “información crítica de salud” y, de hecho, tal vez ya lo hayan llevado a cabo, según los autores del estudio cuya investigadora principal es la doctora Sarah Steele, de la Universidad británica de Cambridge. Gran parte de la investigación que Coca-Cola apoya se centra en las áreas de nutrición, actividad física y equilibrio energético.

Los autores argumentan que las cláusulas contravienen los compromisos de Coca-Cola de brindar un apoyo transparente y “sin restricciones” a la ciencia, que surgió después de las críticas por la forma opaca en que algunas grandes empresas alimentarias financian la investigación en salud.

Coca-Cola se declara a la vanguardia de la transparencia

Así las cosas, científicos de la Universidad de Cambridge, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, y de la Universidad italiana Bocconi, en Milán, amparándose en la Ley de Transparencia de Estados Unidos, vigente desde 1966, solicitan a los financiadores corporativos que publiquen las listas de estudios terminados. Argumentan que los científicos deberían publicar los acuerdos con las industrias para asegurar al público que los hallazgos están libres de cualquier tipo de influencia.

Siempre según el trabajo de la Universidad de Cambridge, la compañía tiene el derecho de recibir actualizaciones y comentarios sobre los hallazgos antes de la publicación de la investigación y el poder de terminar los estudios antes de tiempo sin ninguna causa que lo justifique.

La doctora Steele, que trabaja en el Departamento de Política y Estudios Internacionales de Cambridge, asegura que “es cierto que los contratos que encontramos permiten anular desarrollos o hallazgos desfavorables antes de la publicación”. No obstante, “Coca-Cola se ha declarado a la vanguardia de la transparencia cuando se trata de gigantes de la alimentación y bebidas que financian la investigación en salud. De hecho, nuestro estudio sugiere que una investigación importante podría no ver la luz del día y nunca lo sabríamos“, se lamenta la investigadora.

En muchos sectores de la sociedad internacional se cree que el consumo de alimentos y bebidas con alto contenido calórico y bajo en nutrientes es un factor importante en la epidemia de obesidad infantil. Como se recordará, en 2018 el Gobierno británico aprobó un impuesto al azúcar en muchos refrescos, incluido el producto estrella de Coca-Cola.

Los investigadores británicos se apoyaron también en las respuestas a las 129 solicitudes de FOI que, entre 2015 y 2018, presentó la organización sin fines de lucro US Right to Know, relacionadas con instituciones académicas norteamericanas que recibieron fondos de Coca-Cola.

Investigación sobre ingesta de bebidas durante el ejercicio

Entre los financiadores de US Right to Know, fundada en 2014, figura la Organización de Consumidores Orgánicos de Estados Unidos, que se autodefine como antitecnológica (además de oponerse a la ingeniería genética y a las vacunas y promover la medicina alternativa, como la homeopatía).

Generalmente, US Right to Know actúa bajo el lema Exponiendo lo que la industria alimentaria no quiere que sepas.

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El trabajo financiado incluye estudios de ‘flujo y equilibrio de energía’ e investigación sobre la ingesta de bebidas durante el ejercicio.

La doctora Sarah Steele y el resto de su equipo de investigadores descubrió cinco acuerdos de investigación realizados por Coca-Cola con los siguientes centros académicos norteamericanos: Louisiana State University, University of South Carolina, University of Toronto y University of Washington.

El trabajo financiado incluye estudios de “flujo y equilibrio de energía” e investigación sobre la ingesta de bebidas durante el ejercicio. Cabe señalar que en la web de transparencia de Coca-Cola se declara que los científicos mantienen el control total sobre su investigación y que la compañía no tiene derecho a evitar la publicación de resultados.

Sin embargo, si bien los contratos muestran que Coca-Cola no controla la conducta diaria, la compañía sí que mantiene varios derechos durante todo el proceso. Entre ellos cabe citar, siempre según el trabajo de la Universidad de Cambridge, el derecho a recibir actualizaciones y comentarios sobre los hallazgos antes de la publicación de la investigación y el poder de terminar los estudios antes de tiempo sin ninguna causa que lo justifique.

Publicar los acuerdos de investigación de Coca-Cola

Los documentos presentados por las solicitudes de FOI no contenían ejemplos firmes de que Coca-Cola suprimiera la investigación desfavorable, aunque los autores del estudio dicen que “lo importante es que la disposición exista”. Todos los documentos relacionados con los contratos están ahora disponibles en el sitio web de US Right to Know.

Los investigadores reconocen que la industria de alimentos y bebidas puede estar actualizando los contratos de investigación online con los nuevos compromisos públicos, pero sin ver esos contratos es difícil saberlo.

Subrayan que su estudio sobre Coca-Cola es una continua falta de transparencia que debería remediarse con información sobre la financiación, en lugar de depender de conflictos de intereses autoinformados. “Las revistas deben exigir a los autores de investigaciones financiadas que publiquen los acuerdos de investigación para estudios como apéndices a cualquier publicación revisada por peer review“, afirma Sarah Steele.

Para concluir, esta investigadora reconoce que la falta de información sólida sobre las aportaciones de la industria y los estudios terminados, antes de que se publiquen los resultados, hace que sea imposible saber qué investigación pública refleja las posiciones de la compañía.

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