Icono del sitio biotechmagazineandnews.com

Tics crónicos: ¿Cómo influyen los genes?

Tics crónicos: ¿Cómo influyen los genes?

Muchos de los genes recientemente identificados son comunes al trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y a los trastornos de tics crónicos. Foto: kjpargeter/magnific

Combinando datos génicos de más de 30 equipos de investigadores y clínicos de Norteamérica, Hispanoamérica, Europa y Corea del Sur, obtenidos de unas 4.000 personas, científicos que trabajan en la Universidad estadounidense de Rutgers han identificado 36 genes implicados en la aparición del trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y trastornos de tics crónicos (TTC).

Los detalles figuran en el estudio que aparece en Nature Neuroscience. Los autores recuerdan que el TOC y los TTC son altamente hereditarios. Y es que las mutaciones raras confieren grandes riesgos, pero hasta ahora solo se han identificado cuatro genes de alta confianza.

En este estudio se analizaron datos de secuenciación del exoma completo de un total de 3.964 individuos diagnosticados con estas patologías o con ambas. “Incluyendo 2.418 tríos. Encontramos un exceso en casos de mutaciones de novo y raras que dañan proteínas e identificamos 36 genes incluyendo cuatro previamente identificados (CELSR3, CHD8, SCUBE1 y WWC1) y cuatro que se superponen con loci de estudios de asociación de genoma completo de trastornos obsesivos compulsivos (BRWD1, CELSR3, QRICH1 y SYNE1)”.

Antes de este estudio se habían encontrado algunas pistas genéticas, cada una vinculada por separado al TOC o a los trastornos de tics crónicos.

El profesor Gary Heiman, coautor principal del estudio, opina que este estudio “amplía drásticamente el catálogo de genes de riesgo compartidos, revela conexiones biológicas con el autismo y la esquizofrenia, y destaca los circuitos cerebrales que rigen el control de los impulsos, el movimiento y la formación de hábitos”.

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) se caracteriza por pensamientos intrusivos persistentes y comportamientos repetitivos, mientras que los trastornos de tics crónicos, incluido el síndrome de Tourette, implican movimientos o vocalizaciones repentinos y repetitivos difíciles de controlar.

Genes comunes en TOC y tics crónicos

En conjunto, estas afecciones afectan a millones de personas en todo el mundo. A menudo, comienzan en la infancia y con frecuencia coexisten en los mismos individuos y familias, según los Institutos Nacionales de Salud estadounidenses.

El profesor Jay Tischfield, pionero en el estudio del síndrome de Tourette y miembro de este equipo, explica que “antes solo conocíamos un par de genes clave, por lo que la industria farmacéutica tenía pocas oportunidades para desarrollar medicamentos. Ahora contamos con más de 30 dianas, lo que abre nuevas posibilidades para el desarrollo de tratamientos”.

Muchos de los genes recientemente identificados son comunes al trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y a los trastornos de tics crónicos. Estos hallazgos ayudan a explicar por qué estas afecciones suelen presentarse juntas en las mismas personas y familias. A nivel biológico, ambos trastornos parecen involucrar muchas de las mismas vías cerebrales.

“Estos genes no actúan de forma individual. Actúan en redes. Y ahora se pueden atacar redes enteras, lo que facilitará el diseño de nuevas terapias”, añade el profesor Tischfield.

Los investigadores también descubrieron que varios de los genes recientemente identificados ya estaban relacionados con el autismo y la esquizofrenia, lo que refuerza la creciente evidencia de que múltiples afecciones psiquiátricas pueden derivar de alteraciones relacionadas en el desarrollo cerebral y la comunicación.

Es bien sabido que las células cerebrales se comunican mediante señales químicas llamadas neurotransmisores, que transmiten mensajes de una célula nerviosa a otra. Los genes identificados en este trabajo parecen influir en cómo se propagan esas señales a través de los circuitos cerebrales.

Los autores opinan que, al revelar los sistemas biológicos que subyacen a estos trastornos, los hallazgos podrían ayudar a los científicos a diseñar fármacos que actúen sobre los mecanismos subyacentes en lugar de simplemente controlar los síntomas.

Secuenciación del exoma completo

Afirman también que su estudio aporta nuevos datos sobre dónde se producen estos procesos en el cerebro. Los análisis de la actividad genética sugieren que muchos de los genes de riesgo se mantienen activos en regiones implicadas en el movimiento, la toma de decisiones y la formación de hábitos, incluyendo partes de la corteza y el cuerpo estriado.

Para buscar pistas en el ácido desoxirribonucleico (ADN), los científicos utilizaron la secuenciación del exoma completo, una tecnología que lee las secciones de nuestros genes que indican al organismo cómo producir proteínas.

Los investigadores compararon las secuencias génicas de los individuos afectados con las de sus padres y un grupo de control. En muchos casos, identificaron nuevas mutaciones presentes en el niño pero no en ninguno de los padres, lo que ayudó a determinar los genes que probablemente desempeñan un papel en los trastornos.

Los investigadores reconocen que el estudio no habría sido posible sin el compromiso a largo plazo de las familias que donaron voluntariamente sus muestras de ADN, mucho antes de que existieran las tecnologías modernas de secuenciación.

En este sentido, el profesor Heiman explica que cuando empezaron a recolectar estas muestras hace 20 años, “aún no contábamos con las tecnologías rápidas y rentables de las que disponemos hoy. Las familias se ofrecieron como voluntarias porque querían ayudar a los científicos a comprender estas afecciones. Ahora, con la secuenciación genómica moderna, esas muestras se han vuelto increíblemente valiosas”.

Muchas de esas familias se reclutaron a través del Centro de Nueva Jersey para el Síndrome de Tourette y Trastornos Asociados y otros programas de investigación en todo el mundo. Sus contribuciones permitieron a los científicos crear las grandes bases de datos genéticas necesarias para detectar mutaciones raras e identificar los genes implicados.

 

Salir de la versión móvil