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¿Cómo cambian los recuerdos con la edad?

¿Cómo cambian los recuerdos con la edad?

Hay un cambio en la forma en que recordamos las cosas a medida que pasan los años, cuando los recuerdos vívidos y de momentos específicos gradualmente dan paso a un conocimiento más amplio y generalizado, según los investigadores. Foto: magnific

Cuando envejecemos, los recuerdos son menos detallados y más generales, centrándose en la historia general en lugar de momentos específicos. Esta es la principal conclusión de un interesante trabajo de investigadores de la Universidad británica de East Anglia.

En el estudio observacional que aparece en Psychology and Aging, se revela que, a medida que las personas envejecemos, no solo recordamos menos detalles del pasado, sino que también tenemos más dificultades al cambiar entre diferentes tipos de recuerdos.

Esto apunta a un cambio en la forma en que recordamos las cosas a medida que pasan los años, cuando los recuerdos vívidos y de momentos específicos gradualmente dan paso a un conocimiento más amplio y generalizado.

En lugar de presentar el deterioro de la memoria como una simple pérdida, los autores de este trabajo ofrecen una imagen matizada de la cognición envejecida y arrojan luz sobre cómo evoluciona la memoria a lo largo de la vida.

El equipo espera que sus hallazgos puedan ayudar a guiar nuevos enfoques para apoyar un envejecimiento cognitivo saludable.

El profesor Louis Renoult, director de este estudio, explica que a medida que cumplimos años, nuestros recuerdos tienden a volverse menos detallados y más generales, centrándose en la historia general en lugar de momentos específicos.

“Este cambio -añade- se vincula a otros en la forma en que el cerebro recuerda la información, lo que significa que las personas mayores a menudo recuerdan el panorama general pero con menos detalles vívidos. Queríamos comprender mejor cómo los adultos jóvenes y mayores recuperan recuerdos autobiográficos: las experiencias personales que conforman la historia de nuestras vidas”.

Recuerdos específicos y categóricos

En este sentido, dice también que este tipo de recuerdos pueden abarcar desde eventos específicos y únicos, como una fiesta de cumpleaños, hasta experiencias más generales o repetidas -categóricas-, como ir al trabajo.

Para llevarlo a cabo, se centraron en la flexibilidad de las personas “al pedirles que cambien entre estos tipos de recuerdos, y qué sucede cuando esa flexibilidad se pone a prueba”.

Los autores del estudio subrayan que “la flexibilidad en el recuerdo de episodios autobiográficos, desde momentos únicos y altamente detallados hasta conocimientos personales más abstractos y descontextualizados, depende de procesos de control y factores contextuales, incluyendo las exigencias específicas de la tarea”.

Investigaron los costos de alternar entre diferentes tipos de recuperación autobiográfica en adultos jóvenes y mayores. En total, participaron 37 estudiantes, que representan a las mentes jóvenes, y 37 adultos mayores. Se les pidió que recordaran dos tipos de episodios en respuesta a palabras clave como mercado.

Para empezar, los voluntarios recordaron cada tipo en secuencia, centrándose en una forma de recuerdo a la vez. Luego se les pidió que cambiaran entre recuerdos específicos y categóricos, lo que supuso una mayor exigencia de control cognitivo.

El equipo evaluó tanto la precisión con la que los participantes siguieron las instrucciones como la cantidad de detalles que proporcionaron en sus respuestas.

“Descubrimos que en todos los grupos de edad, el rendimiento de la memoria disminuyó cuando tuvieron que cambiar entre tipos de memoria. Sin embargo, los adultos mayores se vieron particularmente afectados en un área: fueron menos precisos al recordar episodios repetitivos más cotidianos, como ir al trabajo en condiciones de cambio”, matiza este investigador.

Hallazgos sorprendentes

En otro momento destaca que, “curiosamente, su capacidad para recordar vivencias específicas, como una fiesta de cumpleaños, se vio menos afectada por el desafío de cambiar de tarea. Esto sugiere que ciertos tipos de recuperación de la memoria pueden ser más vulnerables a los efectos del envejecimiento al realizar múltiples tareas o adaptarse a demandas cambiantes”.

Los hallazgos más sorprendentes surgieron del análisis del contenido de los recuerdos mismos. Al recordar eventos específicos, las narrativas de los adultos mayores contenían menos detalles, como imágenes, sonidos y emociones ligadas a un momento.

Sin embargo, recordaban más detalles semánticos, que abarcaban conocimientos generales o interpretaciones sobre el evento. Se observó un patrón similar cuando se pidió a los participantes que recordaran eventos categóricos.

Siempre según estos científicos, los hallazgos resaltan que los cambios en la memoria no tienen que ver simplemente con olvidar, sino con cómo se accede a los recuerdos y se expresan.

En este punto, el profesor Renoult hace hincapié en que “cuando los adultos mayores recuerdan eventos, la riqueza de esos recuerdos puede verse reducida. Este cambio puede reflejar cambios en los sistemas cerebrales subyacentes involucrados en la memoria, particularmente aquellos responsables de recuperar información contextual detallada y gestionar tareas cognitivas complejas”.

Todo esto tiene, en opinión del profesor, implicaciones prácticas para la vida cotidiana. Así, “las tareas que requieren que las personas adapten rápidamente su pensamiento o cambien entre diferentes tipos de recuerdo -como contar historias, tomar decisiones o resolver problemas- pueden volverse más difíciles con la edad».

Al mismo tiempo, la mayor dependencia del conocimiento semántico puede tener beneficios. «Los recuerdos generalizados pueden respaldar la sabiduría, el reconocimiento de patrones y la comunicación eficiente, incluso si se pierden los detalles más sutiles”, concluye el profesor.

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