Pedro Alsina: La ‘Enfermedad X’ y otras amenazas

PEDRO ALSINA MIER
Public Affairs Lead Spain. Sanofi Pasteur

Hace ya tiempo que los científicos tienen asumido que la preparación para una potencial pandemia es absolutamente necesaria. No es cuestión de si va a ocurrir o no, sino de cuándo. Los gobiernos y las autoridades sanitarias están comprometidos también en ello y se preparan para lo peor, siempre con la esperanza de que ocurra lo mejor.

Son muchas las investigaciones realizadas para comprender el comportamiento de los agentes infecciosos candidatos a producir una pandemia. Pero fue en 2011 cuando saltaron todas las alarmas: dos grupos de investigación liderados por Ron Fouchier (Rotterdam) y Yoshihiro Kawaoka (Wisconsin-Madison) anunciaron que lograron mutar el virus de la gripe aviar AH5N1 de modo que pudiera ser transmitido entre personas. Habían trabajado independientemente en paralelo y consiguieron la transmisión vía aérea entre hurones, lo cual significaba que también podía producirse entre humanos. Kawaoka ya había estado trabajando previamente con el AH1N1 causante de la pandemia gripal de 1918.

virus de la gripe aviar AH5N1
En 2011, Ron Fouchier (izquierda) y Yoshihiro Kawaoka (derecha) lograron mutar el virus de la gripe aviar AH5N1 de modo que pudiera ser transmitido entre personas. Fotos: Erasmus MC Rotterdam/UW Madison

Ambos equipos mandaron los resultados de sus investigaciones a dos prestigiosas revistas: Nature y Science para compartir sus hallazgos con la comunidad científica. Habían diseñado un virus que en el caso de que escapara del laboratorio debido a un accidente, era capaz de provocar una catástrofe de gran magnitud.

La intención era buena y consistía en comprender las funciones de las proteínas del virus para poder diseñar antivirales y vacunas eficaces.

Ganancia de función

Este tipo de investigaciones se denominan de ganancia de función y en este caso iban enfocadas a obtener una mayor transmisibilidad entre humanos, una mayor gravedad de la infección o una mayor resistencia a los antivirales y a las vacunas existentes.

Un grupo de destacados científicos afirmó que es “moral y éticamente incorrecto” continuar creando cepas altamente infecciosas de virus de gripe aviar que puedan ser transmitidas con facilidad entre humanos.

virus H5N1
“La liberación accidental en la comunidad de un virus artificial de H5N1, transferible a humanos, tiene el potencial de causar una pandemia global de proporciones épicas que empequeñecería la pandemia de gripe española de 1918, que provocó la muerte de más de 50 millones de personas”, sostienen algunos investigadores.

Hasta ese momento la tasa de mortalidad del virus de la gripe aviar AH5N1 había sido de aproximadamente un 60% según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Algunos pensaron que ese cifra no era del todo real dado que el total de contagiados podía ser superior debido a que en muchos casos la infección podría haber cursado con escasa sintomatología. Fijémonos que con anterioridad ninguna infección había superado el 2%, ni siquiera un virus tan letal como el de la gripe pandémica de 1918.

Los científicos instaron a la Administración de Barack Obama a analizar las implicaciones de este tipo de trabajos destinados a crear en el laboratorio nuevos virus más letales y con mayor transmisibilidad que los existentes en la naturaleza. Los accidentes en los laboratorios de investigación no eran tan infrecuentes por lo que el riesgo no lo consideraban asumible. Además del peligro de que esta información pudiera utilizarse con fines de bioterrorismo.

Balance beneficio/riesgo

Aunque en primera instancia se publicaron los trabajos pero censurando una parte de la información, finalmente se hizo con la totalidad de los datos de las investigaciones siguiendo un Principio de Bioética denominado de Colaboración Global. A pesar de todo, se restringió la posibilidad de investigar mutaciones de ganancia de función para este tipo de virus.

El 20 de enero de 2012 se produjo el anuncio de una moratoria voluntaria de estas investigaciones que se venían realizando con las cepas de virus gripales AH5N1.

Además, se pidió a los investigadores que no revelaran ningún detalle que pudiera ser usado con fines perversos.

Se estaba cuestionando el balance beneficio/riesgo de estos trabajos dado que el primero no era muy tangible y en cambio el peligro de que algo saliera mal era muy alto.

En 2013, se detectó una nueva cepa de virus aviar (AH7N9) que al principio no afectó en demasía a las aves y en cambio mató a 11 de las 17 personas infectadas.

En la actualidad, hay muchas dudas con respecto a este virus y se cree que está produciendo infecciones que cursan de un modo leve, lo cual incrementaría la posibilidad de que se fueran produciendo recombinaciones con las cepas humanas más comunes en estos momentos, como son la AH1N1 y la AH3N2. A más infectados, más intercambios genéticos, más mutaciones y, por tanto, mayor riesgo de que aparezca una cepa con potencial pandémico.

Reanudación de las investigaciones

Los últimos registros de la OMS a febrero de 2019 de las dos cepas más peligrosas son:

  • H7N9: 1567 casos reportados y 615 muertes (desde febrero de 2013)
  • H5N1: 860 casos y 454 muertes (desde el año 2003)

Viendo esto es para echarse a temblar, pero hay que tener en cuenta que no se han producido transmisiones persona a persona. Para que esto suceda es necesario que el virus mute y/o se recombine con otras cepas, pero en ese caso también es probable que esos cambios hagan que pierda letalidad.

La ‘Enfermedad X’ y otras amenazas
Recientemente se ha levantado la moratoria y estas investigaciones se pueden reanudar (con autorización previa) en los laboratorios de Estados Unidos.

Parece que el foco de atención se centra en el H7 porque el H5 lleva circulando más de 50 años y todavía no ha sido capaz de dar el salto a los humanos y tener una transmisión sostenida entre los mismos.

Con todo ello esta cepa ocupa buena parte de la atención investigadora por todo el potencial peligro que entraña. Pero debido a las restricciones descritas el avance ha sido lento.

Pues bien, recientemente se ha levantado la moratoria y estas investigaciones se pueden reanudar (con autorización previa) en los laboratorios de Estados Unidos. A partir de ahora, se puede volver a investigar pero no sólo con la gripe aviar, sino con el MERS (Síndrome respiratorio por coronavirus de Oriente Próximo), SARS (Coronavirus que produce el Síndrome respiratorio agudo grave), Ébola, etc.

Riesgos tras la cancelación de la moratoria

Algunos de estos trabajos que estaban ya iniciados y que tenían financiación se reanudarán en breve mientras que otros están a la espera de conseguir fondos para la investigación.

Yoshihiro Kawaoka es uno de los que podrá reanudar sus trabajos: “Sabemos que entraña riesgos, pero también es cierto que es necesario para proteger la salud humana”.

Aunque la controversia continúa y todavía se oyen los ecos de una carta remitida a la Comisión Presidencial para el Estudio de Temas Bioéticos del Gobierno de los Estados Unidos, los firmantes advierten que no se ha debatido lo suficiente sobre las amenazas planteadas por la cancelación de la moratoria.

La liberación accidental en la comunidad de un virus artificial de H5N1, transferible a humanos, tiene el potencial de causar una pandemia global de proporciones épicas que empequeñecería la pandemia de gripe española de 1918, que provocó la muerte de más de 50 millones de personas”, sostienen algunos investigadores.

La mayoría de científicos considera que la creación en laboratorio de un patógeno más letal que los que existen en la naturaleza es moral y éticamente incorrecto. De hecho, la opinión mayoritaria es que no existe justificación científica que compense este riesgo.

Genoma del virus de la gripe A H1N1

Toda esta polémica se suscitó a la par en un contexto en el que habían sucedido otros acontecimientos que incrementaron la sensación de riesgo:

  • 75 trabajadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) enfermaron por un experimento con ántrax
  • Hallazgo de viales congelados que contenían virus de la viruela en Bethesda, Estados Unidos
pandemia ebola
Según la OMS, el Ébola nos dejó una amarga lección: no estamos bien preparados para hacer frente a una situación como la que se vivió en 2014 y que en un mundo globalizado es seguro que se volverá a repetir.

Curiosamente, en 2005 se pudo secuenciar el genoma del virus de la gripe A H1N1 de la gripe de 1918 procedente de cadáveres congelados en el permafrost y aunque hubo polémica, no alcanzó los niveles de ésta.

Un equipo de expertos de la OMS se reunió en 2018 para evaluar los riesgos potenciales que se ciernen en el horizonte y las herramientas de las que disponemos para hacerles frente.

“El Ébola nos ha dejado una amarga lección: no estamos bien preparados para hacer frente a una situación como la que vivimos en 2014 y que en un mundo globalizado es seguro que se volverá a repetir”. Para ello procedieron a listar cuáles eran las infecciones frente a las que debíamos prepararnos desarrollando métodos de detección, fármacos y vacunas:

  • Fiebre hemorrágica de Crimea-Congo
  • Virus Ebola y Marburg
  • Fiebre de Lassa
  • Síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS)
  • Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS)
  • Virus Nipah y henipavirus
  • Fiebre del Valle del Rift
  • Zika
  • Enfermedad X

Enfermedad X, una emergencia internacional

La enfermedad X es una potencial infección que pueda causar una emergencia internacional y que no esté en este momento en el punto de mira. Por ejemplo, por ser una zoonosis, sin afectación a los humanos. El prototipo sería un virus de ARN (por tanto, con alta tasa de mutaciones) que se transmita vía aérea.

Lejos del foco de la polémica mientras se discutían todos estos asuntos, en China esperaron a ver qué ocurría para anunciar en 2013 que habían conseguido un virus mezcla de gripe aviar (H5N1) y de gripe humana (H1N1).

La Ciencia y la Investigación son vitales para el progreso de la Humanidad, pero siempre nos debatimos en la dualidad del uso final: bueno o malo. Ya lo hemos visto en otras ocasiones como ocurrió con la energía nuclear.

En el futuro, podría ocurrir que no habláramos de potencias nucleares sino de potencias microbiológicas y que este tipo de agentes sustituyeran a las ojivas nucleares en los arsenales armamentísticos.

Pero mientras, lo que está claro es que es muy peligroso jugar a aprendiz de brujo.

(“El aspecto más triste de la vida en este preciso momento es que la Ciencia reúne el conocimiento más rápido de lo que la sociedad reúne la sabiduría”. Isaac Asimov)

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